“El presidente Xi y yo hablamos mucho sobre Taiwán”, sostuvo Trump este viernes ante la prensa acreditada en el avión presidencial, y añadió:
Él no quiere ver una lucha por la independencia...Yo no hice ningún comentario al respecto, lo escuché Él no quiere ver una lucha por la independencia...Yo no hice ningún comentario al respecto, lo escuché
Embed - President Trump Says There Is No Risk Of Conflict Over Taiwan After Meeting With Xi
También comentó que durante la cumbre bilateral en Pekín que mantuvo el jueves, Xi le consultó directamente si Estados Unidos defendería Taiwán ante una hipotética guerra con China. Ante los periodistas, Trump afirmó que le contestó, pero no reveló qué fue lo que le dijo.
“Solo hay una persona que lo sabe, ¿sabes?, soy yo, soy la única persona”, aseveró Trump.
“Dije que no hablo de eso”, continuó frente a la insistencia de un periodista.
También se le preguntó si consultó con China sobre la venta de armas a Taiwán y si eso constituiría una violación de las seis garantías que Ronald Reagan emitió en 1982, las cuales se han convertido en el principio fundamental de las relaciones entre Estados Unidos y Taiwán.
Trump respondió diciendo que 1982 estaba “muy lejos”, pero reiteró que no había asumido ningún compromiso con el líder chino y sembró incertidumbre sobre si cumpliría o no con la venta de armas a Taiwán. “Creo que lo último que necesitamos ahora mismo es una guerra a 9.500 millas de distancia”, dijo Trump.
"Ambos mandatarios tienen previsto celebrar otra cumbre el 24 de septiembre en la Casa Blanca, y es posible que también se reúnan en el marco de dos encuentros internacionales este año. Esta serie de reuniones podría perjudicar a Taiwán, ya que Taipéi espera un paquete de armas multimillonario de Estados Unidos que Trump podría posponer para evitar enfadar a Xi antes de futuras reuniones", señala The Wall Street Journal.
A mayo de 2026, el paquete masivo de 14.000 millones de dólares para Taiwán se encuentra pendiente de aprobación final por parte de Trump. En abril, la isla asiática formalizó contratos con EE.UU. por 6.600 millones de dólares, puntualmente para la adquisición de sistemas lanzacohetes HIMARS y obuses Paladin.
En diciembre de 2025, el Congreso estadounidense aprobó una venta de histórica para la isla de alrededor de 11.100 millones de dólares, que incluía misiles, drones y obuses.
Cumbre bilateral en China: Xi Jinping advierte a Trump del "peligro" de opinar sobre Taiwán y cita un concepto sobre los riesgos que surgen cuando una potencia emergente desafía a una superpotencia.
TRUMP Y XI JINPING EN CHINA
El líder chino Xi Jinping inauguró la crucial reunión con el presidente Trump planteando de forma ominosa la posibilidad de una futura guerra entre Estados Unidos y China.
FOTO: ASOCIATED PRESS
Los líderes de las superpotencias del mundo, el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping, concluyeron este jueves al mediodía el primer el primer cara a cara en nueve años en jurisdicción de China. En el Gran Palacio del Pueblo, hablaron durante dos horas y cuarto, coincidiendo en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz y comprometiéndose a avances comerciales, aunque no llegaron a acordar sobre Taiwán y, por momentos, el aire se cortó con cuchillo por las indirectas sobre los riesgos de intentar torcer el liderazgo del otro.
Xi Jinping advirtió a Donald Trump, desde el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, que cualquier paso en falso de Washington sobre el tema Taiwán, la pequeña nación insular a 180 km al este del territorio chino y que China considera como propia, provocaría "una situación extremadamente peligrosa".
“La cuestión de Taiwán es la más importante en las relaciones sino-estadounidenses. Si se trata bien, las relaciones entre ambos países podrán mantenerse globalmente estables. Si se trata mal, los dos países chocarán, e incluso entrarán en conflicto”, declaró Xi, según un resumen publicado en la red social X por la portavoz del ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, mientras las conversaciones con Donald Trump seguían en curso.
Según un comunicado de la Casa Blanca, los dos líderes también coincidieron en que Teherán no debería poseer armas nucleares.
TRUMP CON XI JINPING EN CHINA
Donald Trump junto a Xi Jinping en su visita oficial a China, 14 de mayo de 2026.
FOTO: AFP
La declaración de Xi Jinping, que considera a Taiwán como una de sus provincias que no ha logrado unificar desde la guerra civil china de 1949, empañó por un momento el ambiente de jolgorio y conciliador que vaticinaba Donald Trump para toda su estadía oficial en China, tras haberla visitado en su primer mandato, en 2017.
Otro momento de tensión en la cumbre bilateral se vivió cuando Xi Jinping hizo referencia a un concepto geopolítico conocido como la trampa de Tucídides, que habla sobre los riesgos que surgen cuando una potencia emergente desafía a una más fuerte y establecida.
“Actualmente, una transformación sin precedentes en un siglo se está acelerando en todo el mundo, y la situación internacional es fluida y turbulenta”, continuó, según una traducción de sus declaraciones. “El mundo se encuentra ante una nueva encrucijada”, sentenció Xi.
"¿Podrán China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma en las relaciones entre grandes potencias? ¿Podremos afrontar juntos los desafíos globales y brindar mayor estabilidad al mundo? ¿Podremos, en aras del bienestar de nuestros dos pueblos y del futuro de la humanidad, construir juntos un futuro más prometedor para nuestras relaciones bilaterales?", prosiguió el líder chino ante Trump.
El líder chino Xi Jinping inauguró la crucial reunión con el presidente Trump planteando de forma ominosa la posibilidad de una futura guerra entre Estados Unidos y China.
TRUMP Y EL LÍDER DE CHINA
El presidente de EE.UU., Donald Trump, junto al líder chino, Xi Jinping, en una imagen de archivo.
FOTO: Thomas Peter / Gettyimages.ru
En su alocución, el mandamás chino hizo referencia directa a la trampa de Tucídides, un término acuñado por el profesor de Harvard Graham Allison. El concepto recibió su nombre del historiador griego Tucídides, quien escribió que el auge de Atenas puso a Esparta en una posición tan defensiva que la guerra era inevitable.
Este concepto geopolítico representa una teoría de relaciones internacionales que sostiene que el riesgo de guerra aumenta cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante.
Xi Jinping lo utilizó para describir los problemas a los que se enfrentan Estados Unidos y China como "cuestiones vitales para la historia" y para "el mundo y para los pueblos".
Algunos analistas políticos no la interpretaron como un presagio funesto. “Lo que Xi Jinping dijo en ese discurso es que podemos superar la trampa de Tucídides”, dijo Helen-Ann Smith, corresponsal de Sky News Asia .
Así que lo que está diciendo es: ‘Somos una potencia emergente y no deberían sentirse amenazados por nosotros’. Ese es su mensaje clave Así que lo que está diciendo es: ‘Somos una potencia emergente y no deberían sentirse amenazados por nosotros’. Ese es su mensaje clave
Lo que sí acordaron China y Trump: reabrir Ormuz y que Irán no tenga un arma nuclear
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a China y se reunió este jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, tras haber mantenido con él hasta octubre del año pasado una guerra comercial que incluyó aranceles mutuos superiores al 100%, lo que definitivamente derivó en la intensificación por parte de Pekín sobre sus propias tierras raras para impactar en la cadena de suministro de semiconductores, defensa y tecnología de EE.UU.
Trump fue recibido en el Palacio del Pueblo, situado en la capital del gigante asiático, con estruendos de cañonazos, un desfile militar imponente, saludos protocolares y una banda que interpretó The Star-Spangled Banner y el himno nacional chino.
Donald Trump llega a China.
Los mandatarios de Estados Unidos y China pasaron revista a las tropas chinas antes de visitar el Templo del Cielo, un complejo religioso que data del siglo XV, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO y uno de los principales lugares históricos de la capital china. Posteriormente, entraron al banquete de Estado ofrecido por Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, donde también ingresaron sus respectivas comitivas, integradas del lado estadounidense por los empresarios Elon Musk de Tesla y Tim Cook de Apple.
Esta es la primera visita oficial de un presidente estadounidense a China desde que Donald Trump la realizó en 2017, en su primer mandato. Nueve años después, el equilibrio de fuerzas ha cambiado y ahora el republicano utiliza el término “G2” para describir esta reunión bilateral entre ambos.
Desde el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, donde niños con banderines de ambas naciones le dieron la bienvenida, ambos coincidieron en su cumbre bilateral en que Irán no debe poseer armas nucleares, a pesar de que Teherán es el principal socio comercial del gobierno chino.
Además, Donald Trump y Xi Jinping estuvieron de acuerdo en la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz, vía marítima entre el golfo de Omán y el mar Arábigo bloqueada por Irán como contraofensiva a la guerra y actualmente también bajo bloqueo estadounidense para contrarrestar el control iraní y garantiza el flujo del comercio internacional de crudo.
La importancia de tal canal es que por allí fluye una quinta parte de los hidrocarburos y fertilizantes del mundo y el 90% de los destinados a los mercados asiáticos, por lo que desde su bloqueo, en los primeros días de marzo, el precio internacional del crudo ha sufrido un alza, que suele descender cuando el líder estadounidense asegura que la guerra terminará pronto.
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