Mientras tanto, y a nivel global, BYD apunta a superar sus objetivos de ventas anuales que actualmente ronda las 4 millones de unidades. Un número muy difícil de igualar inclusive para marcas que llevan años de ventaja en el mercado como Ford y Honda, que serían superadas en el conteo final.
Parte de ese crecimiento se explica no solo por la estrategia de crecimiento global, sino también por el empuje del mercado chino. En ese lugar, tanto BYD como otras marcas locales fueron desplazando a las fabricantes occidentales que durante años se nutrieron de los miles de millones de consumidores chinos.
El impulso para ese cambio de tendencia fue propiciado, en parte, por el subsidio estatal que China proporcionó a sus fabricantes mediante beneficios impositivos que permitieron instalar a los autos chinos, y en especial a los eléctricos, en rangos de precio inalcanzables para la competencia.
Hasta noviembre, BYD entregó nada menos que 3.7 millones de automóviles en todo el mundo a consumidores. Y de cara a 2025, las proyecciones indican que podría establecer una meta cercana a los 6 millones de vehículos producidos y colocados en mercado.