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Bolivia en crisis económica y social | GENTILEZA DE IMAGEN
Hasta hace dos años Bolivia se había mantenido a flote por su comercialización de gas natural a toda la región, incluidos Argentina y Brasil. Pero, en el último tiempo, sus habituales ingresos del rubro de gas han caído vertiginosamente debido al agotamiento de pozos de gas y a una falta de exploración para encontrar nuevos.
Como consecuencia del caos social, económico y político —acentuado por paros y cortes de calles impulsados por el evismo—, un número creciente de bolivianos estaría cruzando la frontera hacia el norte argentino en busca de mejores oportunidades. Esta situación coloca en una posición delicada a las provincias fronterizas de Jujuy y Salta, donde los servicios públicos, el empleo y la infraestructura ya se encuentran saturados.
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La crisis en Bolivia ha incrementado el contrabando en la zona de fronteras
Además del impacto migratorio, las relaciones diplomáticas y comerciales entre Bolivia y Argentina podrían verse afectadas si se intensifica la filtración de ciudadanos a través de pasos fronterizos ilegales. El gobierno de Javier Milei ya ha manifestado en reiteradas ocasiones su intención de combatir la inmigración irregular, al estilo de su par estadounidense Donald Trump, e incluso ha planteado la posibilidad de hacer un muro fronterizo o cobrar a los extranjeros por el uso del sistema de salud pública.
En este contexto, y considerando que Bolivia es un proveedor clave de gas para Argentina y Brasil, una medida de ese tipo —ya sea a través de un decreto nacional o por decisiones provinciales— podría escalar el conflicto bilateral. El cobro de la atención sanitaria a ciudadanos bolivianos, algo que Bolivia ya aplica a los argentinos en su territorio, podría ser interpretado por el gobierno de Luis Arce como una acción hostil, lo que abriría la puerta a represalias. Entre ellas, no se descarta la amenaza de interrumpir el suministro de gas, lo que pondría en riesgo la seguridad energética regional.
Hezbolá en la Triple Frontera y en La Paz
Otro punto relevante para que muchos bolivianos consideren vivir en el exilio es que el crimen organizado ha ganado fuerza en Bolivia en los últimos años. Según un experto en seguridad regional citado por La Nación, la situación actual del país representa “una amenaza para la seguridad regional”.
Bolivia se está convirtiendo en la nueva Afganistán: un santuario del narcotráfico, penetrado por las redes globales del crimen organizado, incluido el terrorismo islámico Bolivia se está convirtiendo en la nueva Afganistán: un santuario del narcotráfico, penetrado por las redes globales del crimen organizado, incluido el terrorismo islámico
En ese sentido, el experto advirtió que en Bolivia no sólo operan cárteles del narcotráfico como en toda la región, sino también están varias células de Hezbolá, la milicia terrorista libanesa, así como de la Guardia Revolucionaria de Irán, que se dedicarían al contrabando y a la trata. Esta última presencia (la Hezbolá) estaría vinculada a un acuerdo controversial entre Teherán y Evo Morales durante su último mandato.
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