Sin embargo, McKenzie admitió: "No sacamos a todos los que queríamos sacar". "Hay mucha angustia asociada con esta partida", dijo. "No sacamos a todos los que queríamos sacar. Pero creo que si nos quedábamos otros 10 días, no sacaríamos a todos los que queríamos sacar". "Y todavía habría gente decepcionada. Es una situación difícil", agregó a ABC News.
"Quiero enfatizar que simplemente porque nos hemos ido, eso no significa que las oportunidades tanto para los estadounidenses que están en Afganistán que quieren irse como para los afganos que quieren irse, no se les negará esa oportunidad", subrayó el militar. "Creo que nuestro departamento del estado va a trabajar duro en los días y semanas venideros", agregó McKenzie.
Una espina para Biden
Para la administración de Joe Biden será una espina la caótica retirada de Afganistán, las escenas de personas desesperadas por huir colgándose de aviones militares estadounidenses, la situación de tener que encontrarse a un paso de suplicarle de rodillas al Talibán para extender el plazo de retirada de tropas y el atentado de ISIS-K que dejó 170 civiles muertos y 13 soldados estadounidenses. La represalia de USA que accidentalmente mató a una familia afgana. Una cadena imparable de errores a nivel diplomacia y estrategia geopolítica que los Republicanos sin duda aprovecharán en las próximas elecciones.