Terapia intensiva del biocombustible, triunfo del auto eléctrico, crisis del periodismo
Carlos Kerlakian habló de la decadencia del biocombustible y el triunfo del auto eléctrico. Y un apunte sobre la crisis del periodismo.
Carlos Kerlakian habló de la decadencia del biocombustible y el triunfo del auto eléctrico. Y un apunte sobre la crisis del periodismo.
¿Cuál es el propósito de una entrevista periodística? ¿Agradar al algoritmo o ayudar al debate en una sociedad en crisis? El tema no es fácil de resolver. ¿Hablamos o no de biocombustibles aunque sea un tema complejo? ¿O lo descartamos porque no tendrá suficientes 'likes'? El periodismo está sufriendo la Dictadura Digital.
¿"Y por qué no? Los autos eléctricos están de moda", se escuchó a un entusiasta. Pero hubo discrepancias:
"Si no tenemos suficientes 'Me Gusta' luego el algoritmo de YouTube te 'pincha' y perdiste", fue un comentario frecuente.
"O invitamos famosos de moda o alguien que llore en cámara, el resto no interesa", fue otra opinión, aritmética irrefutable de por medio.
Pero ¿el periodismo mutó del ámbito de las Ciencias Sociales al de las Matemáticas?
Justo estamos en el mes de junio cuando se recuerda un mentiroso Día del Periodista ('Gazeta de Buenos Aires' nunca fue un producto periodístico sino un Boletín Oficial de resoluciones y edictos de la Junta de Mayo de 1810, homenajear al periodismo con su mención es olvidar productos realmente periodísticos, ingeniosos y desafiantes tal como lo fue Telegrafo 'Mercantil'), profesión en crisis por el maridaje del SEO -la técnica para hacer visible un contenido- y el algoritmo, multiplicado ahora por la IA (Inteligencia Artificial).
En nombre de la Civilización se intenta controlar la agenda de los humanos, reducirla a la mediocridad de las 'celebrities' e 'influencers' y encumbrar un sistema que condena a la desinformación.
"¿Lo invitamos o no lo invitamos a Carlos Kerlakian?", fue una pregunta.
"Ché pero hace varios años que no está en el circuito", apuntó otro, tal como si fuesen conceptos definitorios de una entrevista periodística.
"Pero hay un montón de proyectos sobre biocombustibles en el Congreso de la Nación", rescató quien intentó fundamentar el tema.
"Necesitamos alguien que sea 'políticamente incorrecto', tal como casi siempre lo ha sido Urgente24. Que la gilada siga bailando con el algoritmo. Cualquier cosa cortamos fragmentos y vamos a Instagram y Tiktok", fue la concesión que abrioó paso a la invitación.
Aquí vamos:
La industria del biodiesel está en "terapia intensiva": De una capacidad instalada teórica en Argentina de 3.900.000 toneladas, la producción real cayó estrepitosamente a cerca de 970.000 toneladas, operando con un 75% de capacidad ociosa.
El auto eléctrico es el futuro inevitable: El especialista sostiene que el avance global de la electromovilidad es irreversible,. Destaca que China se convirtió en el líder absoluto, fabricando más de 50 millones de unidades y concentrando el 70% de los vehículos eléctricos que circulan a nivel mundial.
El estancamiento político y técnico local: A diferencia de Brasil, que mantuvo una política de estado previsible por más de un siglo con el etanol, Argentina demoró una década (del 2000 al 2010) en discutir, sancionar e implementar su primera ley de biocombustibles, perdiendo el impulso inicial por falta de previsión y conocimiento técnico en sucesivas administraciones.
El dilema de la viabilidad de la industria automotriz argentina: Ante la caída de la producción nacional (de más de 800.000 unidades en 2011 a un ritmo mucho menor actual), Kerlakian abre el debate sobre si Argentina realmente necesita mantener una industria terminal propia, citando casos como Australia o Chile que prescindieron de ella.
Brecha abismal con Brasil: Mientras Argentina sobrevive fabricando mayoritariamente camionetas enfocadas en sectores específicos (campo, minería y oil & gas), Brasil produce millones de vehículos al año, de los cuales una porción significativa ya son eléctricos, y firmas chinas como BYD ya se instalan allí para abastecer a la región.
Las contradicciones del proyecto de ley actual: Kerlakian advierte sobre el peligro del proyecto legislativo en debate (impulsado por la senadora Patricia Bullrich). Explica que, para el año 2031, contempla una desregulación total del mercado de biodiesel que desprotegerá a las PyMEs frente a las grandes aceiteras integradas y a las petroleras.
La ventaja del ciclo cerrado del carbono: Explica desde la química el valor ambiental de los biocombustibles. A diferencia del combustible fósil, que añade carbono estanco a la atmósfera, el biodiesel participa de un ciclo casi cerrado, ya que la planta de soja absorbe ese dióxido de carbono del ambiente durante su crecimiento mediante la fotosíntesis.
La pérdida del mercado de Estados Unidos por las retenciones: Argentina llegó a exportar US$ 1.380 millones en biodiesel a EE. UU.. Sin embargo, el diferencial de retenciones locales (el poroto paga más que el aceite procesado) fue catalogado por EE. UU. como un subsidio encubierto, aplicando aranceles compensatorios y por dumping que cerraron ese canal.
Barreras paraarancelarias en Europa (El factor ILUC): Las exportaciones a la Unión Europea están limitadas por normativas estrictas de sostenibilidad ambiental basadas en el Cambio Indirecto del Uso de la Tierra (ILUC). Los europeos penalizan el uso de tierras agrícolas para combustibles aduciendo que provoca deforestación indirecta.
Ignorancia ambiental vs. Costo de la enfermedad: Frente a la postura que desestima el cambio climático o ve caros los combustibles renovables, Kerlakian parafrasea una célebre máxima académica de Harvard para sentenciar que, si la protección del medio ambiente parece costosa, la inacción y la consecuente degradación de la salud humana y de la "casa común" resultarán infinitamente más cara.
El testimonio de Carlos Kerlakian expone con rigurosidad científica y crudeza pragmática las consecuencias de la falta de políticas de Estado a largo plazo en la Argentina.
La alarmante capacidad ociosa de una industria de biocombustibles en "terapia intensiva" no responde a una falta de recursos naturales ni a una carencia de aptitud técnica, sino a un entramado histórico de marchas, contramarchas normativas y un profundo desconocimiento de la materia por parte de quienes debieron gestionarla.
Mientras socios estratégicos de la región como Brasil consolidaron una matriz de combustibles flexibles previsible y ya pivotan con agresividad hacia la adopción e instalación de terminales de electromovilidad china, la Argentina permanece atrapada en debates legislativos extemporáneos que amenazan con desregular el mercado en favor de la concentración corporativa, asfixiando definitivamente a las pequeñas y medianas empresas del sector.
Asimismo, los frentes comerciales externos revelan cómo la impericia en la ingeniería impositiva local—particularmente el esquema de retenciones—sirvió de argumento perfecto para que mercados clave como el norteamericano impusieran bloqueos por supuesto dumping. En paralelo, la Unión Europea robustece sus exigencias paraarancelarias bajo criterios ecológicos rigurosos que la matriz productiva local aún no logra sortear eficazmente.
El escenario planteado por el especialista deja una advertencia fundamental: el avance del vehículo eléctrico es un paradigma mundial insoslayable ante el cual no se puede "tapar el sol con la mano". En este contexto de transición energética global, la persistencia en visiones de corto plazo o el negacionismo sobre la crisis climática configuran un riesgo crítico. La soberanía energética y el desarrollo industrial del país no pueden depender de la improvisación coyuntural; ignorar la sustentabilidad ambiental bajo la premisa de que es un costo excesivo representa, en última instancia, una hipoteca económica, tecnológica y sanitaria que la sociedad pagará con creces en el futuro cercano.