Eso no ocurría en la televisión abierta desde comienzos de la década de los años 90, donde “Tiempo nuevo”, con Bernardo Neustadt y Mariano Grondona salían al aire por la pantalla de Telefe.
Desde 2012 y con más fuerza aún en 2013, “Periodismo para Todos” se adueñó no solo de los domingos a la noche, sino que consigue ratings similares e incluso que superan a los que abrazan programas atrapantes como las ficciones nocturnas, Susana Giménez y los que podría promediar Marcelo Tinelli.
Si todo el mérito se le asignase al periodista que lo conduce se estaría cayendo en un grave error.
Jorge Lanata tiene la credibilidad y la ductilidad para llevar adelante un espacio de estas características y donde él es una pieza clave, imprescindible e irremplazable. No hay otro que pueda estar a su altura.
Pero no se puede obviar que resulta más que destacable el contenido del envío; por la calidad de lo investigado y porque el medio que emplea, la televisión, amplifica el mismo a niveles socioeconómicos muy heterogéneos que no profundizan similar información en medios gráficos.
“Periodismo para todos”, en la noche del 26 de mayo, debió someterse a una jugada de un gobierno capaz de todo.
El país azorado asistió a la bajeza con que las autoridades nacionales en lugar de aclarar o responder a las graves acusaciones de corrupción que involucran a la mismísima Cristina Kirchner, trató de restarle audiencia a las denuncias de robo de los dineros públicos; enfrentando un producto árido con el popular fútbol.
Si el 25 de mayo no fue empleado para festejar uno de los días de la patria; al día siguiente la gente que quiso hacerlo lo destinó a honrar los valores de la misma.
La corruptela descarada, sinvergüenza, impune fue puesta en el centro de la escena nacional, desplazando al “Fútbol para todos”.
“Periodismo para todos” apabulló con un promedio de 24.6 puntos, nada menos que a N.O.B. vs. Boca Juniors, que midió 16.9.
Algo está cambiando en la Argentina, a pesar del gobierno, y esto acontecido es una prueba de ello.
El pueblo se está dando cuenta que el Estado es de su propiedad y a él al que lo saquean, lo matan, le restan educación, salud, trabajo, rutas dignas.