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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Me pasé muchos años de mi vida analizando mediciones de radio y de televisión. Sufriendo y gozando las de radios, en épocas donde no había una sola medidora, sino tres.
De esas tres, existentes en los primeros años de la década del 90, ninguna estaba reconocida por las agencias de publicidad ni por los anunciantes; pero alguna tenía más predicamento que otra a la hora de tomar decisión de inversión publicitaria.
Las mediciones, en principio, sirven para el propio medio. Con ellas deben tomarse opciones de programación, alejando el gusto personal y privilegiando lo profesional y las finanzas de la empresa, porque uno no puede a veces optar por determinado conductor o periodista porque está fuera del alcance.
El oyente cree o descree de las mediciones porque cree que lo que él escucha, en general, es escuchado por todos.
Todos opinan sobre los medios de comunicación como se opina sobre el fútbol. Cada uno cree ser el DT/ gerente de programación que pone o dispone de jugadores.
El trabajo es muy complejo.
Las mediciones son una herramienta muy útil y deben ser creíbles.
Si en un país se adulteran las estadísticas públicas todo está sospechado que puede seguir el mismo curso.
Sin embargo, desde la incorporación al mercado de Ibope, la multinacional brasileña, que está en toda Latinoamérica el tema de las mediciones se aquietó.
La única empresa reconocida por medios, agencias y anunciantes que está reconocida es Ibope Argentina para medir radio y TV.
El gobierno de Cristina Kirchner ha tenido un intento el año pasado de crear una medidora oficial para beneficiar a las teleradiodifusoras del monopolio público del relato.
El tema se durmió, pero Julio Aurelio, a través de Aresco, ya desde esa época comenzó a hacer encuestas telefónicas, no auditadas ni reconocidas por nadie, que tuvieron alguna difusión.
Quienes estamos acostumbrados a analizar mediciones, sabemos que particularmente que en radio los cambios de posiciones y más de liderazgo se producen muy lentamente, llevan mucho tiempo. Nada tienen que ver estos tiempos con las mediciones de TV, donde la fidelidad del televidente no existe en relación a la que el oyente de radio le dispensa a una emisora.
El oyente de AM tiene un comportamiento mucho más parecido al del lector de un diario. No es así con los que escuchan FM.
El zapping en radio AM es casi inexistente, y además es muy lento irse de una radio para acostumbrarse a otra.
Radio 10 es líder en audiencia desde el año 2000. Son 12 años de continuidad, de trabajo y de buena elección de su programación.
Mitre, para un observador profesional, a lo largo de todos esos años ha hecho todo lo que no se debe hacer en radio.
Desarmó primero su estructura interna, desestimó conocimiento y privilegió improvisación. Esto se tradujo en el aire. Todo lo pagó muy caro.
Radio 10, más allá de Ibope, estaba como se dice en la jerga “en la calle”.
Nada cambió en estos tiempos para que de la noche a la mañana, como señala Aresco, la radio de Clarín sea primera, desplazando a La 10.
El mayor acierto de Mitre estriba en haber incorporado a Jorge Lanata, el único horario donde Mitre logró superar a Radio 10.
Por otro lado, si alguien piensa que la compra de Radio 10, por parte de Cristóbal López, la puede haber hecho caer, mi respuesta es que no hay -hasta el presente- ningún hecho objetivo para que eso suceda.
Por otra parte, si Mitre fuese primera con la programación actual no estaría cambiando sus conductores como lo está haciendo; mientras Radio 10 solo hace retoques cosméticos, siendo quien está al frente de la radio, José Luis Pagano, el mismo que estuvo hasta antes de la operación de transferencia.
Este tema puede entrar en discusión de quien opine distinto, pero tenga la plena seguridad que Ibope versus Aresco, no forma parte integrante de un dilema entre anunciantes, agencias de publicidad, centrales de medios. La única reconocida hasta hoy es Ibope.
El resto es un mero fuego de artificio o un buen recurso para ciertos gerentes de radio para tener alguna excusa ante los dueños de la misma.