"Qué feo que nos manden a manejar un Uber hoy. Hace 2500 años que hacemos teatro, desde Grecia, y vamos a seguir 2500 años más", lanzó mirando a cámara.
La frase tuvo aplausos inmediatos porque apuntó a una discusión más profunda: qué lugar ocupa el arte en una sociedad que atraviesa una crisis económica y qué valor se le da al trabajo cultural.
Después fue el turno de Verónica Llinás, que mantuvo el tono burlón y siguió con la chicana: "Quiero agradecer a Tomás, que dejó el Uber para estar acá".
Fonzi cerró el momento con humor, mirando el reloj como si estuviera apurado: "Rápido, que me tengo que ir".
El episodio terminó siendo uno de los pocos momentos realmente polémicos de una ceremonia que, en líneas generales, buscó mostrar unidad dentro del teatro argentino. Pero también dejó expuesta una tensión que viene creciendo: mientras el Gobierno insiste en revisar el rol del Estado en la cultura, muchos artistas sienten que el sector está atravesando un momento crítico.
La obra ganadora, además, no llegó al premio de casualidad. Una Navidad de mierda se consolidó como una de las comedias más convocantes de la cartelera porteña, con una historia centrada en una reunión familiar que termina explotando en conflictos, secretos y situaciones absurdas.
Lorena Vega apuntó contra el proyecto de Milei que modifica las leyes del libro
El otro discurso que encendió la conversación llegó de la mano de Lorena Vega, ganadora del Premio Pinti a Mejor Actriz de Drama o Comedia Dramática por Imprenteros y La vida extraordinaria.
La actriz aprovechó el momento de recibir la estatuilla para hablar de un tema que preocupa especialmente al mundo editorial: el anteproyecto impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que busca modificar las normas que regulan la actividad del libro.
Lorena Vega ganó un Premio Pinti y aprovechó para cuestionar el proyecto oficial que busca modificar dos leyes del libro, defendiendo el precio uniforme y la industria editorial argentina. Foto: El Trece/YouTube
Vega, que justamente viene de una obra vinculada al universo de la imprenta, explicó su preocupación frente al público del Teatro Colón.
"Como imprentera, nos importa mucho la industria del libro. Y ya que estamos en este lugar tan importante y hablando de teatro, y el teatro está en la dramaturgia, en la escritura y hay muchos escritores y escritoras acá presentes, saben que hay un proyecto para derogar dos leyes que defienden al libro de la lectura y que la lectura, el libro también es trabajo, es soberanía, es identidad", expresó.
"Si esas leyes se sacan, cualquier librería puede poner el libro a cualquier precio y es una ley federal que hace que todos los libros a lo largo de todo el país tengan el mismo precio en cualquier librería, grande o pequeña. Así que eso es importante para todos y mucho también para nuestro trabajo por la escritura".
La actriz se refería principalmente a dos normas nacionales: la Ley 25.542, conocida como Ley de Defensa de la Actividad Librera, y la Ley 25.446, de Fomento del Libro y la Lectura.
La primera es la que establece el llamado precio uniforme del libro. En la práctica, significa que un editor fija el precio de venta de un ejemplar y ese valor debe mantenerse en todo el país. Es decir, el mismo libro nuevo debería costar lo mismo en una gran cadena de Buenos Aires que en una librería independiente de una ciudad del interior.
El artículo 1° de la Ley 25.542 establece: "Todo editor, importador o representante de libros deberá establecer un precio uniforme de venta al público (PVP) o consumidor final de los libros que edite o importe."
La lógica detrás de esta norma es evitar que grandes cadenas o empresas con mayor capacidad económica puedan hacer descuentos agresivos sobre determinados títulos y terminar dejando fuera de competencia a librerías más pequeñas.
Desde el sector editorial sostienen que esta regulación permitió sostener una red cercana a 1.500 librerías en Argentina y favorecer la llamada bibliodiversidad: que no solamente circulen los grandes éxitos comerciales, sino también autores nuevos, poesía, ensayo y literatura regional.
La segunda norma, la Ley 25.446, tiene un alcance más amplio. No habla específicamente de precios, sino de políticas de promoción del libro y la lectura. Declara al libro como una herramienta fundamental para la transmisión cultural, impulsa la producción editorial argentina, protege derechos de autores y busca fomentar el acceso a la lectura en todo el país.
El anteproyecto oficial plantea eliminar la Ley 25.542 y modificar aspectos centrales de la Ley 25.446, especialmente vinculados a mecanismos de promoción estatal.
Desde el Gobierno argumentan que eliminar estas regulaciones permitiría más competencia, descuentos y una posible baja en los precios de los libros. En cambio, cámaras editoriales, libreros y escritores advierten que podría provocar una mayor concentración del mercado y afectar especialmente a las librerías independientes.
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