La relación Magario - Costa pasó por algunas turbulencias semanas atrás que se aplacaron, incluso con alguna intervención federal.
Está claro que el camino para ubicar el tema en agenda ya empezó y no será sencillo de destrabar, sobre todo porque hay un sector en el oficialismo como La Cámpora que, en su afán de avanzar territorialmente, no estaría de acuerdo.
Más que clave también la opinión de Sergio Massa, decisivo siempre para volcar las balanzas hacia un lado o el otro.
Es importante mirar cómo se fueron dando las negociaciones para autorizar al gobierno provincial a tomar deuda por US$ 500 millones en el mercado externo. Por la oposición las charlas las continúan, desde Tres de Febrero, Diego Valenzuela; y Miguel Fernández, intendente de Trenque Lauquen. Ahora se está en proceso de acomodar los montos de aquello que se le adeuda a los municipios por varios conceptos. La situación se ha encaminado. De todas maneras, aún hay cuestiones fuertes por resolver.
María Eugenia Vidal, quien según se consulte es candidata segura el año que viene en la provincia o todo lo contrario, no quiso insistir en un tema pendiente: los cargos en distintos organismos provinciales que le corresponden a la oposición. Eso quedará para cuando se discuta el Presupuesto 2021 que incluirá una cláusula sobre la futura deuda que deberá tomar el gobierno de Kicillof en un año electoral. ¿La discusión por el tema de las reelecciones se pondría allí sobre la mesa?
Los intendentes quizá insistan en poder torcer la voluntad del gobernador para que los aportes extras por la pandemia sean devueltos en cuotas. La idea es que se tomen como aportes del tesoro provincial. Hasta el momento lograron diferir lo que tenían que empezar a devolver en agosto al mes de enero. Por ende, hay tiempo de nuevos cambios.
Pandemia e inseguridad
El aislamiento de Sergio Berni ha servido, involuntariamente, para que su voz y su rostro no transiten con omnipresencia los medios de comunicación.
Y también para distender una relación que se estaba tensando con muchos intendentes, quienes suelen sostener que, más allá de la impronta del ministro, no hay cambios de fondo en el manejo de la seguridad.
De hecho, afirman que siguen teniendo que invertir fondos locales para que la policía pueda seguir patrullando. Para ello, hay un listado de acciones que esgrimen a los fines de mostrar mayor capacidad de respuesta que el propio ministerio.
Ejemplos mínimos que hacen a una realidad sin modificaciones por años. La nafta de los patrulleros la pagan los municipios sin la cual no podrían patrullar. El control del gasto de combustible como la ubicación de los móviles era monitoreado por una empresa provincial cuya adjudicación siempre fue motivo de importante lobby. Pero ahora eso no funciona. La falta de pago de las facturas hace imposible que se sepa cuanto gastan y por donde andan las patrullas policiales.
Deficiencias estructurales que predominan en una provincia “inviable” si no se discuten de fondo cuestiones arraigadas de siempre. Como todo gobernador a su llegada, la idea es cuestionar el sistema bonaerense. Hasta ahora, ninguno lo pudo dar vuelta. El tiempo provoca la caída de brazos y la adopción de los viejos métodos. Si a ello se le suma el efecto del coronavirus mucho más.
En la política, donde todo suele ser mirado con un prisma donde lo primera tentación es pensar mal, llamó mucho la atención la repentina aparición de más fallecidos que el promedio en territorio bonaerense. Los datos muestran que se cargaron en los últimos días fallecimientos del mes de junio y julio.
¿Por qué todos ahora? Justo en el momento donde se discute cómo seguir y las criticas arrecian sobre el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, por sus pronósticos desoladores.
Pero todo sería, tristemente más simple. El sistema funciona mal. La carga de datos de contagios va por un camino separado de la de las muertes.
Es impensado creer que alguien pude dar la orden a todos los sanitarios públicos y privados para que retrasen la información y la vuelquen toda de golpe. Ejemplos hay cientos de las dificultades. Quien esto escribe lo vivió.
Ante la duda por un contacto estrecho me hice hice el hisopado, el resultado -negativo- llegó a los 4 días, recién a los 7 estaba cargado en el SISA (Sistema integrado de información sanitaria) y los 15 días recibí el llamado donde el nosocomio que me tomó la muestra me informaba del mismo. Nada ya sorprende en una provincia que necesita ser replanteada.