Ríos fue sorprendido mientras dormía. Lo golpearon y lo amenazaron con un destornillador para que les entregara dinero.
Él extrajo una pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros de su propiedad y les efectuó al menos 6 disparos a los delincuentes, quienes huyeron de inmediato.
Alertados por un llamado al 911, efectivos del Comando Patrullas Quilmes se dirigieron al lugar y encontraron a un joven tendido sobre el asfalto sin vida, con heridas de armas de fuego en el hemitórax izquierdo: Franco Moreyra, de 26 años, quien quedó rezagado en la huida y, según se pudo observar en las cámaras de seguridad, Ríos lo encontró al salir de su casa, forcejearon y disparó. Los policías hallaron 3 vainas servidas de calibre 9 milímetros.
Ríos fue asistido por personal de salud, que constató heridas sangrantes en su cabeza y lesiones visibles en un antebrazo y en el rostro.
Ríos, quien fue detenido por el delito de “homicidio agravado" ya que, según el fiscal, cuando le disparó al delincuente, éste ya no tenía posibilidad de escapar y se encontraba a 60 metros de la casa asaltada.
Él se negó a declarar ante la Justicia y sufrió una descompensación, por lo que fue internado en el Hospital Oller.
"Mi papá está con una situación que él no salió a buscar", se lamentó uno de sus hijos del jubilado ante las cámaras de TN. "Quiso defender lo suyo porque tiene sangre en las venas", agregó. "Si no lo mataron ellos, capaz que lo mata el encierro, la angustia".
"Es un hombre con problemas de salud, hipertenso, le falta un riñón", dijo entre lágrimas otra de sus hijas. "Trabajó toda su vida, él tiene que estar acá con sus nietos, no puede estar así", pidió.
Uno de los abogados de Ríos, Hugo Icazati, anticipó que pedirán una excarcelación extraordinaria o un arresto domiciliario por los problemas de salud de su cliente.
El abogado Marcelo D'Alessandro dijo que aconsejaba buscar un juicio por jurados ya que un colectivo de gente común iba a interpretar mejor lo sucedido.