En 2019, la agitación social estalló a través de la región, reflejando una brecha cada vez mayor entre las expectativas populares y las realidades económicas y sociales. Y posteriormente, a principios de 2020, los precios internacionales del petróleo colapsaron. En este contexto, comenzó el brote del Covid-19."
## La descripción del impacto de la pandemia es muy significativa:
"Los países de América Latina y el Caribe no tienen el espacio fiscal del que gozan las economías avanzadas para hacer frente a la crisis. Algunos ya afrontaban una crisis antes del brote de Covid-19. Las economías de la región también se caracterizan por mayores niveles de informalidad, lo que hace que sea mucho más difícil llegar hasta sus empresas y hogares por medio de mecanismos como el aplazamiento del pago de impuestos y las subvenciones salariales. Con recursos limitados e instrumentos menos eficaces, el diseño adecuado de la respuesta de política adquiere una relevancia crucial.
Las dificultades de la crisis serán enormes para grandes segmentos de la población. Muchos hogares viven al día y no disponen de los recursos para poder afrontar los confinamientos y las cuarentenas necesarias para contener la propagación de la epidemia. Muchas personas trabajan por cuenta propia, y la informalidad es común incluso entre los asalariados. Llegar hasta estos trabajadores por medio de transferencias es más difícil que en economías formalizadas. Muchos hogares también dependen de las remesas, que están colapsando a medida que la actividad se paraliza en los países de acogida, donde los trabajadores migrantes se encuentran entre los más afectados.
La respuesta de política debe abordar directamente esta dimensión social de la crisis. El primer canal de respuesta incluye programas existentes de protección y asistencia social que pueden ampliarse rápidamente y cuya cobertura puede extenderse. Dichos programas podrían complementarse con canales de pago móviles o digitales. Se podrían considerar programas de distribución de alimentos al mismo tiempo que se aplican medidas estrictas de distanciamiento físico."
## Y es muy interesante el despliegue de recomendaciones del Banco Mundial a la región:
"Para garantizar los empleos y apoyar a las empresas, es posible que los gobiernos tengan que asumir participaciones de propiedad en empresas estratégicas importantes. Para evitar una crisis financiera, puede que tengan que recapitalizar bancos y absorber los activos no productivos. Si no se gestionan adecuadamente, estos movimientos podrían dar lugar al intercambio de favores y al clientelismo político. La transparencia y profesionalidad deben ser centrales al proceso de adquisición y gestión de activos para mantener la confianza en el gobierno. Esto también permitiría que los responsables de políticas tomen las medidas oportunas con urgencia, sin temor a ser procesados por estos hechos en el futuro.
Será necesario establecer mecanismos firmes para garantizar que la adquisición y gestión de los activos se desvinculan de la política, basándose en los mejores ejemplos mundiales de fondos soberanos o empresas de gestión de activos en países con un nivel de desarrollo similar.
Idealmente, una respuesta de futuro a la crisis debería ir más allá de abordar las necesidades inmediatas y trazar el camino hacia una recuperación fuerte y sostenible. Las medidas de emergencia bien definidas son un paso en esta dirección. Proteger las fuentes estratégicas de empleo, evitar una crisis financiera y gestionar los activos de manera profesional ayudará a impulsar la economía. Sin embargo, a pesar de los desafíos urgentes, es necesaria una visión de largo plazo. Los países deben tratar de recuperar su agenda de desarrollo, con el empleo y la transformación económica como pilares fundamentales."
Informe del Banco Mundial s... by Urgente24 on Scribd
CEPAL
El organismo que estudia específicamente América Latina y el Caribe coincide en el análisis pre-pandemia que hizo el Banco Mundial:
## "La pandemia del COVID-19 (...) Llega a América Latina y el Caribe en un contexto
de bajo crecimiento —como fue analizado en anteriores informes especiales sobre la materia (CEPAL, 2020a y 2020b)— y, sobre todo, de alta desigualdad y vulnerabilidad, en el que se observan tendencias crecientes en la pobreza y pobreza extrema, un debilitamiento de la cohesión social y manifestaciones de descontento popular."
## Obviamente, por su impacto desestabilizador sobre las instituciones, se destacan las consecuencias de la pandemia sobre el empleo:
"Las medidas de cuarentena y distanciamiento físico, necesarias para frenar la propagación acelerada del coronavirus y salvar vidas, generan pérdidas de empleo (en 2020 habría 11,6 millones de desocupados más que en 2019) y reducen los ingresos laborales de las personas y de los hogares. La pérdida de ingresos afecta sobre todo a los amplios estratos de población que se encuentran en situación de pobreza y vulnerabilidad, así como a las personas que trabajan en actividades más expuestas a despidos y reducciones salariales y, en general, en condiciones de precariedad laboral.
(...) Ante la caída del 5,3% del PIB y el aumento del desempleo de 3,4 puntos porcentuales proyectados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el Informe Especial COVID-19, N° 2, en 2020 la pobreza en América Latina aumentaría al menos 4,4 puntos porcentuales (28,7 millones de personas adicionales) con respecto al año previo, por lo que alcanzaría a un total de 214,7 millones de personas (el 34,7% de la población de la región) (CEPAL, 2020b). Entre estas personas, la pobreza extrema aumentaría 2,6 puntos porcentuales (15,9 millones de personas adicionales) y llegaría a afectar a un total de 83,4 millones de personas.
Este aumento de la pobreza y la pobreza extrema compromete gravemente la posibilidad de poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo en 2030 (Objetivo de Desarrollo Sostenible) y más ampliamente el logro de todas las metas de la dimensión social de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los efectos de la pandemia sobre el PIB y el empleo son diferentes según los países, por lo que la magnitud de los incrementos de la pobreza y la pobreza extrema proyectados también varía."
## Y CEPAL arriega 4 conclusiones:
** En todos los escenarios, la pobreza y la pobreza extrema aumentarían en todos los países.
** En el escenario alto, los mayores aumentos de la pobreza extrema se darían en México, Nicaragua y el Ecuador.
** También en el escenario alto, la pobreza en general aumentaría especialmente en la Argentina, México, el Ecuador y el Brasil.
** Resalta la particular vulnerabilidad de las tres mayores economías de la región.
## En la post pandemia, CEPAL se pronuncia por recuperar el Estado de Bienestar:
"En el corto plazo, la protección social, al asegurar los ingresos y el consumo en los hogares, contrarresta la pérdida de fuentes de ingresos laborales y sostiene la demanda, al tiempo que facilita el acceso a la salud. Las acciones clave son el establecimiento de una garantía universal de ingresos, especialmente para los trabajadores informales y precarios, así como el acceso universal a las pruebas y a la atención médica a todos quienes lo necesiten, a los servicios básicos y a la vivienda, a la alimentación adecuada y a la educación en el caso de niños, niñas, adolescentes y personas jóvenes.
En el mediano y largo plazo, la protección social es una política central para la reducción de las desigualdades, el avance hacia la inclusión social y el crecimiento inclusivo, y, por ende, para la cohesión social. Será crucial consolidar sistemas de protección social universales, que incluyan la salud universal, basados en un enfoque de derechos y sensibles a las diferencias, y desarrollar estrategias de inclusión laboral en el período de la recuperación. (...)
Definir un conjunto de garantías universales para el bienestar social en función de las capacidades nacionales, en línea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Recomendación sobre los Pisos de Protección Social, 2012 (núm. 202) de la OIT, es esencial para el desarrollo sostenible y la estabilidad política.
Construir el Estado de Bienestar y sistemas de protección social universal es clave para evitar otra década perdida. La crisis financiera internacional de 2008 mostró la importancia del gasto público social contracíclico y de las políticas sociales orientadas a moderar los efectos de la crisis en las economías reales y frenar el aumento del desempleo y la pobreza. En cambio, la crisis de la deuda de los años ochenta llevó a incrementos muy significativos de los niveles de pobreza. La región demoró 25 años en retornar a los niveles de pobreza previos a la crisis. Revisar estas experiencias es importante pues el aumento de la pobreza proyectado por la CEPAL para 2020 implica un retroceso de 13 años".
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