"En el fondo es un problema de poder. En 2007, Cristina ganó en primera vuelta con el 45% y Elisa Carrió, que la siguió en cuanto a número de votos, sacó el 23%. Esos 22 puntos representan el margen de poder que tuvo Cristina entre 2007 y 2011. En la elección de 2011, sacó el 54% y Hermes Binner, que salió segundo, 17%. En esa brecha de 37 puntos se constituye la posibilidad de una hegemonía.
Lo que parece no registrar este Gobierno -con Vicentin, la negociación de la deuda, el caso Ciccone, Boudou y las causas que necesita cerrar Cristina- es que la diferencia entre Fernández y Macri en la elección fue de 7 puntos: sacaron el 48% y el 41%, respectivamente. No hay margen para una hegemonía. Hay un límite. Entonces, cualquier arrebato se vuelve escandaloso porque hay un juego equilibrado. Si no registra este fenómeno, el Gobierno corre el riesgo de ensayar un autoritarismo sin poder. Es la política, estúpido".
Y así lo dejó en evidencia la Fundación Ciencias para Gobernar (CIGOB) en un estudio sobre de las repercusiones en Twitter del tema más fuerte sacando a la pandemia de coronavirus: Vicentin.
La primera conclusión es que en un tema muy menor al oficialismo le costó imponer su visión, tal vez porque no preparó a la audiencia para un anunció que sorprendió incluso a los propios.
Lo cierto es que se observó una tendencia estable en los datos de valoración relativos a la imagen del Gobierno Nacional en cuanto a la intervención de Vicentin. La mayor parte de las menciones son críticas hacia el gobierno nacional aunque sin diferencias muy marcadas.
Sin dudas, la novedad es la feroz interna en Juntos por el Cambio con la participación de actores que hasta el momento no venían imponiendo su debate. A la ya activa presencia de actores como Mario Negri o Patricia Bullrich, se suman figuras como Rogelio Frigerio y Emilio Monzo, quienes se presume podrían dar quórum a un tratamiento alternativo, habilitando el debate en el Congreso.