Hasta ese momento todo parece felicidad, hasta que se pasa directamente a una sala de terapia de pareja (algo típico y predecible para un guión de tan alta calidad) donde ella se niega a arreglar su pareja. Lo más curioso es que el espectador no sabe nada de los sentimientos de los personajes hasta por lo menos pasados los 30 minutos de film. Mientras Nicole se muestra enojada y hasta dolida por la situación de divorcio, Charlie ni se inmuta, y uno piensa que es la actuación de Adam Driver, hasta que llega el climax y la mejor actuación de la película por parte del actor.
Adelantando algunos minutos de la película, Nicole se muda a Los Angeles con su madre y su hermana, también típico de una situación de fracaso: "volver con los padres". Pero es acá donde el guionista saca la bandera del feminismo y el espectador se da cuenta que la gran perjudicada de la relación es la mujer. No solamente fue engañada por el marido, sino que el principal reclamo hacia Charlie es que no la dejó vivir su sueño. Desde ahí comienzan a ser todos reclamos, como en cualquier matrimonio que al final acaba fracasando.
Las primeras facetas de Nicole aparecen cuando llega a hablar con su abogada, Nora (Laura Dern, nominada a los premios Emmy). Nora representa todo lo que significa el estereotipo de abogado: lo único que quiere es ganar y para eso se acerca a Nicole como amiga. En medio de los papeles de divorcio, la pareja nunca dejaba de verse ni de cuidarse mutuamente. Aunque esto cambia una vez que avanza el proceso y Charlie tiene que buscar un abogado que no solamente le quita las esperanzas sino que también quiere quitarle todo su dinero en honorarios.
Allí es donde el espectador comienza a descubrir a Charlie: un hombre seguro, algo egoísta e incapaz de aceptar errores, muy concentrado en su trabajo y también alguien que adora a su familia, sobre todo a su hijo. Para Charlie su vida profesional es todo, tanto que no pudo notar lo que sucedía en la vida de su propia esposa. Los problemas, el divorcio y la culpa es algo que no parece encajar en su vida y lo demuestra en el climax.
Llegando al final del film, Charlie y Nicole se reunen para conversar y todo acaba con ambos llorando, golpes en la pared y Charlie diciendole: "Ojala te mueras". Esa escena es hermosamente desgarradora, indignante e iluminadora, ya que es recién ahí donde el espectador puede entender la esencia de la relación entre ambos y asegurar que lo único que existe entre esas dos personas es amor, deudas y cansancio. Además, personalmente creo que es una de las mejores performances de Adam Driver.
Después de esa escena, lo que un principio parecía ser todo culpa de Adam, se vuelve un poco sobre Nicole y refleja el resentimiento y la culpa que existe en ambos. Ya no solo se muestra la perspectiva femenina, sino que también es posible entender el sufrimiento de un hombre que creía que tenía su vida asegurada frente a un problemático divorcio. Tal es así que hacia el final cuando ya se firmaron los papeles de separación y Adam visita a su hijo y a su ex esposa en Los Angeles, existe en el espectador cierta esperanza para que logren arreglar la situación.
El último momento que derrocha amor en la película es cuando Adam se está por ir y Nicole lo llama para atarle el cordón del zapato. Algo tan simple como eso cierra la película y no deja un gusto amargo, sino que permite entender que la historia se trata simplemente de dos personas que se aman y se cuidan entre ellas.
Aunque esto no es todo ya que todavía falta más reconocimiento hacia el guionista, ya que no solo presentó personajes humanos, sino que hacer de las ciudades, Nueva York y Los Angeles, dos personajes más, completamente contrarios y en dos costas distintas y no menos importantes. La pareja vivía en Nueva York, pero luego Nicole se mudó a Los Angeles, donde había comenzado su carrera. Los chistes en cuanto a ambas ciudades eran constantes: "En Nueva York no hay espacio" "Los Angeles tiene mucho sol", esas eran solo alguna de las referencias que hasta hacían al espectador preguntarse: ¿a mí dónde me gustaría vivir?
Aunque no solo eso, ya que mientras Charlie era un defensor de la vida en Nueva York, su personalidad y su carrera eran acordes con lo que una vida en la mayor ciudad de la costa este de Estados Unidos significa. Hasta su forma de caminar y de vestir lo era. Lo mismo con Nicole, su estilo: su pelo corto y rubio, y su forma de vestir: colorida y con estampados. Algo típico de alguien que vive en una ciudad llena de palmeras y playas.