Aunque que la serie sea un éxito de Hulu y de Prime Video en América Latina, Europa y Canadá se lo deben a Reese Witherspoon, quien produce la serie de la mano de su empresa: Hello Sunshuine y también es protagonista dela historia como Elena Richardson, una periodista frustrada que más no es capaz de definirse como mujer, tanto que se altera al decir la palabra "vagina" y discutir el libro "Monólogos de la Vagina" en su club de lectura. Pero si lo hace como madre y esposa, ya que vive por y para eso. Si bien al principio la actuación de Witherspoon nos hace acordar a cualquiera de sus personajes anteriores, a medida que avanzan los capítulos logra despertar sentimientos en la audciencia.
Esto mismo se debe a la evolución del personaje que no sería posible sin el encuentro con Mia Warren, interpretado por la gran Kerry Washington. La misma es una mujer afroamericana que desde hace años va de pueblo en pueblo, de estado en estado acompañada de su hija Pearl quien sueña con ir a una universidad de las grandes ligas como Harvard o Yale, pero para eso necesita ir a un colegio prestigioso. Es allí cuando deciden instalarse en el suburbio de Shaker Heights, Ohio y conocen a los Richardson. Lo extraño es que no sabemos nada de Mia, solo que se dedica al arte y que no tiene un hogar fijo. Y lo más importante: es madre.
Los desafíos y las chispas que fluyen entre Mia y Elena están presentes desde el primer momento que ambas aparecen juntas en la pantalla y como mencionamos anteriormente no se trata solamente de una diferencia de clases sociales o de racismo, sino que un combo de estas dos con la forma en la que cada una encara la maternidad: mientras Elena quiere que sus 4 hijos sean muñequitos y muñequitas de torta y el perpetúen el estereotipo de gente blanca y de los suburbios, Mia le da tanta libertad a su hija que por momentos lleva a la duda si es que realmente es liberal o si se preocupa más por ella misma que por los deseos de su hija.
Esto último es una de las claves de la serie que se revelan después del cuarto capítulo ya que Mia y Elena son madres distintas porque eligieron caminos diferentes en su juventud. Mia priorizó sus deseos mientras Elena se vio presionada por su familia (incluido su esposo) y su autoexigencia a dejar de lado el sueño de ser una prestigiosa periodista de The New York Times para dedicarse exclusivamente a criar a sus hijos. Al parecer Elena nunca contempló la oportunidad de tener ambas.
Si bien el racismo y como explicamos anteriormente la diferencia de oportunidades está presente desde el comienzo cuando Elena le ofrece a Mia que trabaje como su "ama de casa", el trasfondo sigue siendo las elecciones de la maternidad y eso termina de quedar en claro cuando otra historia se cruza en el camino: Bebe Chow (Lu Huang), una empleada de origen chino que está en Estados Unidos ilegalmente y que trabaja en el mismo restaurante que Mia. La misma decidió abandonar a su hija a pocos meses de recién nacida al atravesar la depresión post parto.
En cuanto a la forma de contar la historia, es algo que se suele ver en este tipo de series melodramáticas y misteriosas: los personajes se van descubriendo a medida que se revelan hechos sobre su pasado, al principio son unos desconocidos, tanto que es imposible justificar sus acciones por momentos, sobre todo por parte de Mia que nunca se deja ver completamente hasta por lo menos el quinto capítulo. Al mismo tiempo, alrededor de las historias principales se encuentran lo que podrían ser los "pequeños fuegos" que son los hijos de ambas mujeres.
Este factor es uno de los puntos más destacables de la serie teniendo en cuenta que la elección del elenco joven no puede haber sido más acertada: empezando por que ninguno de los actores son de renombre, pero si hay un talento en crecimiento al que Hollywood tendrá que prestar atención. Tanto Pearl como los hijos de Elena tienen historias propias y al final todos son definidos de alguna u otra forma, empezando por Izzy Richardson (Megan Stott) quien se presenta como la rebelde e incomprendida de la casa pero que su historia toma un giro después de la primera mitad.