USA se ha convertido en una pieza fundamental en el mercado de petróleo (es el mayor productor de crudo del mundo, gracias al 'fracking'), y cada vez que la OPEP y sus aliados han decidido recortar la producción, las empresas de USA (que se rigen por las leyes del mercado) han aprovechado la subida del precio del crudo y los recortes para ganar cuota de mercado en detrimento de los países que sí participaban en los recortes.
Los países de la OPEP y sus aliados (sobre todo Rusia) establecían cuotas de producción para reducir la oferta global de crudo (generando un déficit de producción), lo que provocaba un aumento del precio y un descenso de los inventarios.
Mientras tanto, los productores de USA, sin asumir ningún coste, se lanzaban a producir más petróleo aprovechando los precios más altos que rentabilizaban su inversión. Así, USA ha llegó a bombear más de 13 millones de barriles al día (frente a los 6 millones de 2012), mientras que los países de la OPEP llevan años atascados en una producción que ronda los 30 millones de barriles al día.
Este esquema entró en crisis profunda y tiene aterrado a Donald Trump, aún más que el COVID-19.
Los precios del petróleo amenazan con profundizar la recesión económica que enfrenta USA.
Rusia y la OPEP quieren aprovechar esta situación de debilidad para forzar a USA a llegar a un acuerdo en el que asuma parte del coste que suponen los recortes de producción. Esto resulta complicado para una economía de mercado en la que son cientos de empresas las que extraen petróleo en función de los precios.
La reunión de la OPEP se ha demorado buscando el mayor consenso posible y para presionar a Donald Trump, comentan los analistas del banco alemán Commerzbank en una nota a clientes.
"Podría haber un recorte coordinado de la OPEP+ de hasta 6 millones de barriles por día, en comparación con el nivel actual. Esto implicaría que Arabia Saudí redujera la producción en 3 millones de barriles por día, en 1,5 millón entre otros estados del Golfo y en Rusia un recorte de 1,5 millón. Sin embargo, esto se basaría en el nivel de producción actual, que calculamos que es más de 3 millones de barriles más alto que hace 1 mes, cuando la OPEP+ no logró ningún acuerdo", explican los analistas del banco alemán.
"Tanto Rusia como la OPEP están exigiendo que USA y otros países también implementen recortes de producción. Se supone que Texas, por ejemplo, reducirá la producción en 500.000 barriles por día. La videoconferencia de la OPEP+ programada se pospueso hasta el jueves, aparentemente por las diferencias personales entre los 2 líderes de Rusia y Arabia Saudí... Si ahora se les uniera el tercero en discordia, Donald Trump, las cosas serían muy complicadas e incómodas. Ya ha amenazado con aranceles punitivos sobre las importaciones de petróleo crudo de Arabia Saudí y Rusia si no se acuerdan recortes de producción. En estas circunstancias, es probable que resulte difícil llegar a un acuerdo", explican desde Commerzbank.
Los analistas de ING coinciden y aportan que "el acuerdo realmente depende de USA, ya que la participación rusa depende de que USA contribuya a los recortes. Establecer recortes obligatorios en USA puede ser difícil, pero seguimos viendo más señales de que la producción caerá por las fuerzas del mercado (unos precios más bajos)".
En cualquier caso, una reducción de 6,5 millones de barriles haría poco para ayudar en vista de un exceso de oferta de más de 20 millones de barriles por día. Si los productores quieren unos precios muy por encima de los US$ 30 el barril, los movimientos deben ser coordinados y con un gran impacto sobre la producción.
Enn tanto, los buques petroleros almacenan el crudo que la economía mundial ante el desplome de la demanda. Muchos operadores están comprando cantidades para su venta más adelante, apostando a que habrá acuerdo de precios, pero a la vez los armadores de buques están disparando sus tarifas en los fletes.
La flota mundial de superpetroleros funge como instalación temporal de almacenamiento flotante.
Robert Hvide MacLeod, director de Frontline Management, operador de superpetroleros, le dijo a Bloomberg: "El almacenamiento en tierra es muy limitado y los petroleros son la única solución".
Donald Trump lo explicó así: "Hay petróleo por todos los océanos en este momento. Ahí es donde almacenan el petróleo; nunca hemos visto algo así".
Marco Dunand, cofundador de Mercuria Energy Group, empresa comercializadora de petróleo, estima que 250 millones de barriles de crudo y productos refinados ya están en el agua, ya sea como almacenamiento flotante o esperando ser descargados porque las refinerías no pueden aceptar más crudo.
Dado que el petróleo es más barato hoy que un poco más adelante, un comerciante puede comprar crudo, almacenarlo y, al mismo tiempo, venderlo en el mercado a plazos.
El negocio de almacenamiento flotante es el territorio de los comerciantes de petróleo más sofisticados, incluido el Grupo Vitol. El gigante del comercio de productos básicos Glencore ha contratado "Europa", el petrolero más grande del mundo, para almacenar crudo.
Hace 2 años, el precio diario de un superpetrolero estándar, conocido como VLCC, era de aproximadamente US$ 18.000. Este año, un armador logró obtener un récord de más de US$ 400.000. "Ha habido un gran interés en el almacenamiento y eso ha ayudado a elevar las tarifas de flete", explica Halvor Ellefsen, un operador de petroleros en Fearnley's. "La conclusión es que todos en el mercado somos muy conscientes del contango y de las ganancias que pueden dar".