En rigor, vienen corriendo cortados solos en la punta, con los alimentos y salud como punta de lanza, en la despareja carrera contra los salarios, los haberes sociales y hasta de las vedetongas tarifas, que el congelamiento dispuesto por los que se fueron en honor a la campaña electoral relegó de posición.
El jueguito semanal de ofertas con suculentos descuentos que realizan los retailers revela la magnitud del margen de maniobra con el que se manejan los formadores de precios, cuya instancia previa es la gran industria proveedora.
En la Era Macri, la cadena de valor de la alimentación, bebidas, limpieza y tocador, especialmente, bicicleteaba en el mercado la diferencia, con siderales beneficios que daba la tasa de interés fijada por la autoridad monetaria con las colocaciones hot.
Se le llame default selectivo, reestructuración, reperfilamiento, o como sea, la deuda en bonos viene tomando sus propias decisiones, que se expresan en el serrucho de desvalorización que traen sus cotizaciones.
Cuando se sabía que ganaría la elección el Frente para Todos, los economistas de Alberto F. empezaron a hablar de una 'salida a la uruguaya' para la encerrona de la deuda. O sea, detener 2 años el calendario de los vencimientos, replantear los intereses pero sin castigar la tenencia con quitas.
Tan pocos creyeron esa variante que las apuestas entre los fondos que compran litigios y los poseedores asustados que se quieren desprender cuanto antes de los títulos públicos en cuestión hicieron caer la cotización al 40%, que en la práctica quiere decir que creen que habrá quita y una negociación dura.
Ni siquiera el ministro de Hacienda, Martín Guzmán, se animó a dar muestras de tan extremado pesimismo como el que transmiten los que serían damnificados.
Otros que se rasgan las vestiduras ahora que el gobierno blanqueó el aumento de las retenciones de la cosecha de soja, trigo y maíz en curso que se temía son los representantes de las distintas entidades del campo.
Aunque el hecho acaba de ser consumado, desde hace 2 meses que los productores vienen adelantando la liquidación por contratos de ventas de granos por recolectar, a fin de evitar el mayor peso impositivo que daban por sentado se venía.
Las cifras hablan por sí solas: las divisas liquidadas desde comienzos de año hasta ahora suman US$ 21.496 millones, que superan al monto total ingresado en 2018, de US$ 20.219 millones.
Si se mide por volumen se cerraron operaciones de la campaña 2019/2020 por unas 30 millones de toneladas de soja, maíz, trigo, cebada, girasol y sorgo, y restan comercializar unas 90 millones de toneladas de granos, el volumen más bajo para esta altura del año desde 2013, sin contar la sequía del año pasado, informó la Bolsa de Comercio de Rosario.
Sólo en el último mes, se vendieron anticipadamente unas 10 millones de toneladas a cuenta de la campaña próxima, lo cual significa que le quedarán a Alberto Fernández los dólares que ingresen por los 60 millones de toneladas que faltan comercializar, más los derechos de exportación, ya incrementados, que generen.
Viajes infrecuentes
También la medida que anticipó el gobierno para encarecer 30% los pasajes y paquetes turísticos al exterior que se paguen en dólares convalidó al final del proceso de compras lo que la demanda venía descontando después de las elecciones presidenciales, tras 2 meses muy buenos en ventas.
La explicación que dieron desde Avant Trip es que el anticipo sobre la venta de destinos internacionales, especialmente hacia Europa, se debió más a la expectativa del dólar que a un posible impuesto.
En el fin de semana de la confirmación lanzada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, “Desde octubre, hemos notado un adelantamiento en todos los productos, en comparación con el mismo período del año pasado".
La tendencia no sólo se mantuvo, sino que aumentaron las búsquedas de destinos internacionales un 20%, informaron en Despegar.
El mercado descuenta asimismo que se viene un tributo especial para los autos 0 km de mayor valor, y la manifestación visible es el febril movimiento que tuvieron los trámites de nacionalización de las unidades que llegaron del exterior y aguardan en el puerto para ser retiradas por los importadores.
Un sector que viene con precios más que adelantados por la inyección de demanda que tuvieran con los créditos hipotecarios UVA, sobre todo entre agosto de 2016 y mayo 2018, es el inmobiliario, que las devaluaciones y traslado a inflación paralizaron, si bien el recalentamiento de las tasaciones ya se había producido.
Sin embargo, los valores continúan siendo resistentes a ceder en un contexto de aguda retracción de las operaciones.
Por ejemplo, el metro cuadrado promedio del usado para calidad estándar sin amenities que releva Reporte Inmobiliario en forma trimestral desde 2005 se había ubicado en agosto último en los US$/m2 2.245, un nivel que sigue siendo récord analizando las series de más de 40 años.
Tampoco la renta que dejan por alquileres justifica la inversión inmobiliaria. La cuenta que hacen los desarrolladores indican que ni en 40 años sería posible amortizar lo que cuesta.
Las únicas que se las ingenian para desconocer esa realidad del mercado son las agencias impositivas que aunque los mercados estén petrificados, sólo se dedican a apuntarles a los patrimonios de las personas sin demasiados miramientos, salvo el de recaudar.
No extraña, en consecuencia, la cantidad de consultas que se estuvieron recibiendo, sobre todo, en Uruguay de residentes argentinos que hace rato, sobre llovido mojado, ven venir un impuesto extraordinario a los bienes personales que recaería sobre las cuentas e inmuebles radicados en el exterior y analizan la conveniencia de mudar el domicilio fiscal al otro lado del charco.
La idea es nuevamente afectar la alícuota del que naciera en 1991 como impuesto a la riqueza, que comenzó con el 1 % sobre un mínimo no imponible de $ 103.200, que equivaldrían a unos $ 6.300.000 de ahora.
La iniciativa partió del equipo que rodea a la vicepresidenta CFK y apuntaba fundamentalmente a gravar los bienes declarados en el exterior durante el blanqueo de 2016 para que paguen más que el resto o incentivar a que sean invertidos en un activo local, como el fideicomiso para Vaca Muerta.
Pero también viene una subida general (sin que el mínimo no imponible acompañe) que, según afirma Damián Di Pace alcanzará hasta a los que “les haya ido muy bien en su vida laboral y cuenten por bienes superiores a los $ 2.000.000 pero actualmente estén sin trabajo y en una pésima situación económica”.
Esos sí que no tienen escapatoria.