El canal de noticias C5N (propiedad de Fabián de Sousa, socio de Cristóbal López, y ambos estuvieron detenidos en el penal de Ezeiza) informó que personal ajeno al SPF había ingresado al pabellón B del módulo 6 del penal de Ezezia a realizar tareas de "limpieza".
En ese penal estuvieron detenidos, entre otros, el exvicepresidente Amado Boudou; el ex secretario de Legal y Técnica de la Presidencia y actual Procurador del Tesoro Carlos Zannini; el dirigente Luis D'Elía; y el ex funcionario Carlos Kirchner, primo del expresidente.
En tanto, el diario Página/12 entrevistó a días atrás a la subsecretaria de Asuntos Penitenciarios, María Laura Garrigós, flamante interventora del Servicio Penitenciario Federal:
-¿Qué información tiene sobre la participación del SPF en maniobras de espionaje ilegal?
-Solo tenemos requerimientos de informes del juez Federico Villena que nos llevaron a abrir una investigación sumaria sobre el Area 50 (o Dirección Principal de Análisis de Información) y todo el sistema de inteligencia para evaluar responsabilidades administrativas. No tenemos información de la causa. Hubo algunas renuncias, entre ellas la de Cristian Suriano, que dirigía ese sector, y la de Fernando Martínez, de la Dirección General de Régimen Correccional. Estimo que están involucrados, pero no lo sé. Está cambiando la dotación y estamos evaluando protocolos.
-¿El SPF necesita tener un área de inteligencia?
-Yo creo que no, mucho no entiendo la finalidad. Pero quiero hablar primero con la cúpula del servicio para comprenderlo. Eso será la semana que viene.
-¿Cómo van a colaborar con la investigación?
-El problema entre los jueces y el SPF es de falta de comunicación y que el SPF no contesta con la urgencia y formalidad que exige el Poder Judicial. Procuraremos que las respuestas sean inmediatas.
-¿Queda en funciones algún sospechoso o imputado del SPF?
-No lo sabemos. La causa de Villena está bajo secreto de sumario.
-Usted dice que harán un sumario. ¿También una auditoría más amplia?
-Si. Entre otras cosas tenemos que ver si hay “cableado” (micrófonos y cámaras para espionaje) en ciertos lugares o puntos conflictivos. Más allá de allanamiento que hizo el juez, es algo que vamos a revisar. Además Villena se focalizó en un sector del penal de Ezeiza, que tiene otras unidades que queremos ver. También miraremos otros penales donde estuvieron alojadas personas que habrían sido espiadas (ex funcionarios del kirchnerismo y empresarios), como la cárcel de Marcos Paz. Así nos quedamos tranquilos. Tampoco es que el SPF es una banda; esto al parecer era un grupo que adquirió preponderancia y fue escalando en los últimos años. Detectamos que antes de 2015 en el “Area 50” había 180 personas y que ahora son 329, y no es que esa acumulación de inteligencia permitió desarrollar un gran sistema penitenciario.
En este contexto, Horacio Verbitsky agregó en su El Cohete a la Luna:
"(...) La mano invisible que vela por la seguridad del tránsito de Villena por este mundo, depositó en su juzgado a un alto funcionario del Servicio Penitenciario Federal, quien declaró como testigo protegido con reserva de identidad. Describió con lujo de detalles el circuito de espionaje que se montó sobre los presos políticos alojados en el Sistema de Intervención para la Reducción de Índices de Corruptibilidad (IRIC), creado por el Subsecretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Dijo que se colocaron cámaras y micrófonos en el penal de Ezeiza donde llevaron a políticos y empresarios encuadernados y que las imágenes y sonidos captados eran analizados en dos pantallas gigantes instaladas en la denominada Área 50, en una casa de dos plantas de Varela 166, de Flores, pared de por medio de la casa donde nació Jorge Bergoglio y aún vive su hermana, como informó la semana pasada Alejandra Dandan.
Allí se desgrababa el material. Una copia iba para el director de Inteligencia del SPF, inspector general Cristian Suriano; otra para la AFI y otra para Susana Martinengo en Presidencia. Con esa información suministrada por Suriano, un asesor del jefe del Servicio, Emiliano Blanco, visitaba a los presos. En algunos casos los presionaba para que declararan como arrepentidos contra CFK. Blanco rara vez pisaba las unidades y no tenía relaciones fluidas con sus subordinados.
Quien se encargaba era este asesor, Fernando Carrá, quien gracias a los contactos con toda clase de presos, cumplió un rol decisivo para aplacar el amotinamiento de Devoto y reconducirlo a una mesa de diálogo. Aspiraba a ser designado sucesor de Blanco, una fantasía que se disipó con el conocimiento de su rol en el esquema de espionaje y ablandes. En algunos casos, llevó a alguno de los presos políticos a otra sala y les dijo que el lugar habitual estaba alambrado. Otra pieza de ese armado era el director de Asuntos Internos del SPF, alcaide mayor Miguel Angel Perrota.
El Área 50 tenía jerarquía de departamento de Inteligencia Penitenciaria (DIP), hasta que en 2016 Blanco ascendió al departamento a Dirección Principal de Análisis de Información y a Suriano de Prefecto a Inspector General, uno de los diez del SPF que integran la cúpula de conducción, mesa a la que nunca se había sentado inteligencia. Al fundamentar el ascenso, Blanco mencionó la existencia del IRIC. Además, el Área 50 fue la única estructura que creció en los últimos cuatro años. Mientras la población de personas privadas de su libertad creció 40 por ciento sin impacto proporcional ni en mayor cantidad de obras, ni en presupuesto, ni en agentes, el Área de Inteligencia sumó más de 100 personas.
Durante una visita a Marcos Paz, Mahiques entre Blanco y Santiago Otamendi. Detrás, de bigote, Cristian Suriano.
Una semana después de la declaración del confidente penitenciario, Villena ordenó el allanamiento del Complejo Penitenciario de Ezeiza y de la cárcel de Melchor Romero, que no pertenece al SPF sino al Servicio Penitenciario Bonaerense. En Ezeiza se encontró un cableado aparentemente útil para cámaras. La defensora de Lázaro Baéz, Elizabeth Gasaro, estuvo ese día en Ezeiza y vio tres tapas de bocas de luz ciegas que habían sido abiertas, de las que colgaban cables cubiertos con cinta aisladora. Cuando preguntó le dijeron que habían encontrado cámaras en el locutorio donde los abogados visitan a los detenidos en pandemia. También escuchó a un gendarme que desde el techo gritó: “Positivo, positivo”, como si hubiese encontrado algo. En Melchor Romero, Villena encontró una alcaldía completamente cableada y con micrófonos. Era el lugar que se preparó para alojar a Hugo Moyano, así como el infotainer Jorge Lanata mostró en el canal del Grupo Clarín la celda que habían preparado para Cristina y su hija. (...)".