Es así que casi sin quererlo y claro tomando decisiones cuestionables pero correctas para llegar a donde quiere, Jadue pasó de la noche a la mañana a formar parte de las reuniones de la CONMEBOL donde hay intercambios con los representantes de todos los países de la región, cada uno con su propio acento. Esto último le da un factor de representación verosímil a la serie. Aunque también refleja las formas de negociación detrás del mundo del fútbol: todo pasa por los intereses de los gigantes de la publicidad y el marketing deportivo y por intentos por lograr un mayor ingreso.
Las negociaciones son las protagonistas en la serie, tanto que cuando ocurre el funeral del ex presidente de la Asociación de Fútbol (AFA) y ex vicepresidente de la FIFA, Julio Grondona, todos los miembros de la CONMEBOL se encuentran en una esquina intentando acordar sobre cómo llenar el lugar que dejó el argentino. La temática de por si ya es atrapante para un argentino específicamente teniendo en cuenta que combina factores que identifican al público inmediatamente: fútbol y corrupción. Aunque la aparición de Grondona capta la atención de la audiencia argentina.
Grondona es quien narra la historia desde un tono soberbio y nombrando frases que parecen armadas, algo bien característico del estereotipo de hombre de negocios argentino. A través de estos diálogos Grondona se convierte en una especie de gurú de Jadue a lo largo de la serie, por lo menos allí está puesto el foco en los primeros 3 capítulos.
Al mismo tiempo, si bien el material para contar la historia es más que interesante, otro de los factores claves que podrían asegurar el éxito de la serie es la forma del relato, donde se hacen saltos constantes pero bien ordenados y caracterizados en tiempo y espacio que le dan cierto dinamismo a la historia que dejan al espectador con ganas de otro capítulo. A esto se le suma el gran equipo que la serie tiene en pantalla y detrás de ella ya que no solo reclutó grandes figuras de la televisión latinoamericana como Andrés Parra, mejor conocido por interpretar a Pablo Escobar en El Patrón del Mal, o Karla Souza, la actriz mexicana que hizo su carrera en Estados Unidos junto a la serie "How to Get Away With Murder".
Detrás de la pantalla y del guión está nada más y nada menos que Armando Bo, quien ganó un Oscar por su trabajo en Birdman en 2014. Esto indica que al parecer una marca del autor es crear y retratar personalidades que aspiran a más en la vida, tal como hizo con Michael Keaton en su momento y está haciendo ahora con uno de los protagonistas del escándalo de la FIFA que alcanzó un vuelo tan alto en su carrera política que se radicó en Estados Unidos tras ser testigo protegido del FBI.