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El póker de la deuda recién comienza: Prohibido emocionarse

Una negociación de deuda es un espacio que flota entre un APE (acuerdo preventivo extrajudicial) y un concurso de acreedores. Quien no lo entienda, no puede negociar. Prohibido emocionarse y mucho menos sincerarse.

"Otra gran habilidad que debe formar parte de la estrategia de un jugador de poker ganador es evitar el tilt. Tus oponentes usarán tus emociones contra ti, pero sólo si tú se lo permites. El juego emocional desemboca en malas decisiones y pérdida de dinero. Estar en tilt y enfadarse puede pasarle a cualquiera y, a veces, la única manera de solucionarlo es tomándose un descanso. Puedes hacerlo tranquilamente: la partida seguirá ahí dentro de diez minutos. De hecho, también seguirá ahí mañana",
PokerStars


Si la Argentina no declara un 'default' financiero externo, algunos economistas sufrirán una crisis de credibilidad, aún cuando insistan en que sus pronósticos incluyen argumentos técnicos.

Es curioso que ellos insistan en que la Administración Fernández se propone incurrir en un 'default' cuando todavía el ministro Martín Guzmán no presentó su propuesta a los acreedores.

En general, las negociaciones de deuda pública tienen algunas claves que deben considerarse:

> las partes siempre esconden su estrategia, en especial los límites de sus demandas y concesiones posibles;
> las partes intentan utilizar a los medios de comunicación para condicionar a su contraparte; y
> las partes buscan obtener el apoyo de 'influencers' que ayuden a convencer a su contraparte.

Quien no respeta estos conceptos, no es un buen negociador. Una negociación de deuda es un espacio que flota entre un APE (acuerdo preventivo extrajudicial) y un concurso de acreedores.

>  Ningún acreedor resignará con liviandad su ganancia prevista y la de sus clientes.

>  Ningún funcionario negociador realizará concesiones apenas comenzado el tira-y-afloje.

En la Argentina hay expertise al respecto. En los albores de la democracia recuperada, durante el período postGuerra de Malvinas, ocurrió una negociación muy complicada porque las finanzas estaban desarticuladas desde las 4 devaluaciones de 1981, y en el 2do. semestre de 1982 el poder institucional se encontraba en deterioro cotidiano.

En días de Raúl Alfonsín, ocurrió una muy extensa negociación, y hacia el final del mandato constitucional irrumpió la figura de la 'capitalización de deuda', muy promovida por Citibank, que se consolidó en días de Carlos Menem aplicando algunos papeles emitidos en dólares como moneda de pago parcial de las privatizaciones.

La deuda volvió a complicarse en días de Fernando De la Rúa, llegándose a la irresponsable decisión (no sólo del precario presidente Adolfo Rodríguez Saá y no sólo del peronismo legislativo) de declarar un 'default' en diciembre de 2001.

Los líderes argentinos decidieron no utilizar unos trabajos muy interesantes que se habían realizado en la Universidad de Columbia, donde -una casualidad muy interesante- se desempeña el ministro Martín Guzmán.

En Columbia se había elaborado un “Sovereign Debt” de la 'Initiative for Policy Dialogue' (IPD), y descolló un economista llamado Charles Calomiris, a quien ha conocido Guzmán. 

Calomiris tenía un trabajo muy interesante acerca de cómo concretar un 'default' con salida inmediata. En forma irresponsable, los políticos argentinos subestimaron todo... así es como gestionan una economía que pese a su potencial no consigue crecer.

En el período siguiente, Eduardo Duhalde fue Presidente interino pero no pudo normalizar la situación, que heredó Néstor Kirchner, quien decidió utilizarla en la construcción de su espacio político, y demoró en todo lo posible la idea de una solución. Luego él se enojó con su ministro Roberto Lavagna, co-redactor del plan de oferta unilateral, y lo despidió.

Más tarde, se comenzó a complicar la economía doméstica -en especial por la inflación que inició su ascenso-, y Kirchner tenía como concepto político general confrontar hasta el límite propio o del contrincante, aún cuando eso significara pedirle dinero a Hugo Chávez Frías, quien todavía no había quebrado a Venezuela.

Si bien Alberto Fernández promocionó en 2007 el arribo en la Argentina de una Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) más ordenada, transparente y racional, en 2008 la renegociación de la deuda quedó estancada entre la exResolución 125, el voto no-positivo de Julio Cobos, el inicio de la crisis global 'subprime', la presión de Kirchner (¿o CFK no llegó a anunciar un acuerdo con el Club de París que luego no concretó?), la derrota 2009 de Kirchner, y la apropiación de los ahorristas de las Administradoras de Jubilación y Pensión. 

Cuando Kirchner falleció, en 2010, CFK persistió aún más, probablemente tal como si fuese un legado, en mantener abierto el frente externo.

Alberto Fernández, CFK y Axel Kicillof conocen las dificultades financieras que sufrió la Argentina como consecuencia de mantener un 'default' que se prolongó durante los 4 años de Néstor K y los 8 años de CFK. El beneficio fue un bajo endeudamiento público... del que abusó mal Mauricio Macri como única herramienta de política económica. Horrible.

Sin embargo, ¿por qué convendría un 'default' al Frente de Todos? Para comenzar, en ese escenario la idea de la unidad del peronismo quedaría desarticulada de inmediato. Un 'default' provocaría rupturas porque facilitaría el disenso, cuando Alberto F. se esmera por preservar la unidad en base a la participación casi obsesiva de todas las corrientes domésticas. 

Un argumento escuchado es que le conviene a CFK para girar el gobierno hacia un extremo. No se sostiene el concepto porque la vicepresidenta de la Nación -quien se esmera por irrumpir lo menos posible ante la opinión pública mientras ejerce un férreo control de sus espacios de poder que no incluyen, por decisión propia, la economía- ha omitido cualquier mensaje al respecto. 

Más bien parece un deseo de algunos opositores y economistas para así 'apalancar' la recuperación de espacios.

Estos breves conceptos intentan explicar que si bien Martín Guzmán no explicó su plan en USA, sí habrá oferta en días más, en otro ámbito, más institucional, apenas concluyan de revisarse algunas de las propuestas que sí deslizaron los acreedores más prominentes.

Esto no quiere decir que la oferta se encuentre 'condenada al éxito' -parafraseando a Duhalde- pero esto es otra historia.

"Incluso los mejores jugadores de poker del mundo pierden dinero en algunas sesiones. No cometas el error de esperar ganar cada vez que juegues. Tu objetivo debería ser jugar lo mejor que puedas en cada sesión", recuerda la web PokerStars en su capítulo Estrategias.

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