"En un sector de Santiago hay un nivel de pobreza y hacinamiento, perdón que lo diga así, del cual yo no tenía conciencia de la magnitud que tenía. Esa es la verdad", dijo Mañalich.
Luego describió lo que le ocurre al visitar lugares "de cualquier comuna", a los que no había vuelto en dos años. "Al entrar a un lugar uno dice 'aquí antes vivían 10 personas y ahora están viviendo 100'", afirmó.
Una de las entrevistadoras le preguntó entonces al ministro si creía que el grado de hacinamiento se había visto agravado en "poquito tiempo", a lo que el funcionario respondió: "No tengo estadísticas sociales, pero hacer un aislamiento social en las circunstancias de Santiago poniente (zona oeste del distrito) se hace muy difícil".
El propio Mañalich informó ayer que se registraron 49 muertes por coronavirus en las últimas 24 horas, con lo que el total de decesos ascendió a 890. En tanto, con 4.654 nuevos casos en la última jornada, se elevó a 86.943 el número de personas contagiadas.
Lo cierto es que los niveles de pobreza y desigualdad en el país andino no son una novedad. De hecho, el Gobierno de Sebastián Piñera ha tenido que lidiar, desde octubre del año pasado, con una serie de manifestaciones masivas que tienen como eje denunciar la falta de acceso a bienes y servicios esenciales de la población, el endeudamiento y los bajos salarios de la clase trabajadora.
La salida política con la que Piñera buscó apaciguar el malestar social se posó en un acuerdo con la oposición para un referéndum de reforma constitucional, previsto par abril, pero postergado por la pandemia.
Aún así, y a pesar de las medidas de confinamiento que rigen en las comunas más afectadas por el coronavirus, ciudadanos de varias comunas, principalmente en la zona metropolitana de Santiago, salieron a las calles para protestar por el hambre y la falta de empleo, que se ha visto agravada desde el inicio de la crisis sanitaria.