Esta circunstancia, dijeron, “es de por sí llamativa, máxime si tenemos en consideración las particularidades de las maniobras investigadas en el marco del expediente principal, donde ya hemos señalado que la organización no habría podido operar durante todos estos años sin connivencia de funcionarios del organismo”.
Las pesquisas hicieron que prácticamente se encuentre intervenida la filial y que unos 15 mil expedientes hayan quedado en el ojo de la tormenta, causando un verdadero revuelo y temores en gente que se siente intimidada la terminología legal de los funcionarios nacionales que viajaron a Mar del Plata.
Uno de los cuestionamientos más graves que circulan entre los letrados que asesoran a las jubiladas investigadas es que se le reservaría al juez la facultad de decretar la baja de un beneficio jubilatorio que se encuentra vigente y que el órgano administrativo se arrogue esa facultad en el marco de un proceso penal con condena firme por delito (sea defraudación al fisco, estafa, etc), lo cual es improcedente desde un punto de vista constitucional.
El intimidatorio léxico leguleyo causa pánico a las personas con desconocimiento en cuestiones burocráticas que llenaron formularios con datos, según fueron asesoradas por seguridad jurídica, y ahora son interrogadas.
Temen que ANSeS aduzca haber pagado mal u otorgado un beneficio que no correspondía, para revertirlo, y no los tranquiliza que los abogados intenten llevarles calma explicándoles que no posee facultades para ello, o sea que nadie puede alegar su propia torpeza para obtener un provecho o conseguir una declaración de nulidad. Se trata de un principio del derecho administrativo.
Amenazas e intimidaciones
El comentario que trasciende las paredes de ANSeS es que la mayoría de los jubilados citados cobran la mínima por haber sido incluidos en la moratoria bajo la modalidad de servicio doméstico, y vienen siendo sometidos a un proceso administrativo atroz e inhumano que les siembra dudas sobre la continuidad del cobro de su jubilación.
Al mismo tiempo, están llamando a declarar en sede administrativa a los “empleadores” de esos servicios declarados para cumplir con los requisitos del régimen especial, lo cual es tardío porque debería haberse hecho en el inicio del trámite.
Ahí sí ANSeS podría haber controlado el cumplimiento de todas las condiciones para aprobar la gestión y no esperar a que esté otorgado para cuestionar su legitimidad.
Lo cierto es que en el escalón mínimo y, gracias al Plan de Inclusión Previsional, encuadra el 51,2% de las jubilaciones y pensiones actuales.
Entre 2003 y 2015 aumentaron 109,5%. Llegaron a los 6.617.587 beneficios y de esta forma alcanza la cobertura del 97% de las personas en edad jubilatoria, la más alta de Latinoamérica.
La mayor parte pertenece al régimen de las “Ordinarias o Comunes”, pero está también el otro, de “Privilegio”, en el que los beneficiarios del Poder Judicial son la inmensa mayoría y se quedan con la parte del león.
Los haberes de quienes trabajaron y aportaron desde la órbita de la Justicia andan en un promedio de $224.734 mensuales. Y hay jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que cobran $341.709 mensuales, 18 veces más que la mínima que la ley llevará ahora a $19.000.
Coexiste un 3er grupo de jubilaciones compuesto por:
** el personal docente (decreto 137/05),
** científicos (decreto 160/05),
** servicio exterior (ley 22.731) y
** Consejo de la Magistratura (ley 24.018).
En este último sentido figuran las de retiros especiales para determinados sectores, principalmente en la órbita del Poder Ejecutivo y que en algunos casos son de privilegio disfrazadas de retiros especiales.
Son 11 los ex presidentes que perciben las sumas más onerosas (consideradas en realidad pensiones vitalicias): el recién salido Mauricio Macri embolsa $315.743, su antecesora y ahora vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, cobra $259.872, Eduardo Duhalde $317.265 y Carlos Menem $303 mil.
Los diplomáticos, unos 625, por su parte, tienen garantizada una jubilación equivalente al 85% del salario del puesto de mayor rango que ocuparon durante su vida activa.
Los docentes no universitarios promedian $54.292, los docentes universitarios, $76.098 y los investigadores $104.613.
Lo justifican en los 3 casos que el aporte del sueldo realizado durante sus años de trabajo es más alto en relación al común de los empleados, es decir, de 13% en vez del 11%.