Por este motivo, el país de más de 114 millones de habitantes, también presenta el mayor número de diabéticos a nivel mundial. En gran medida, se debe a los cambios en los patrones de consumo de los alimentos.
Según relata National Geographic, las dietas de los chinos son ahora mucho más altas en carnes, pescado, huevos, productos lácteos, grasas y azúcares que antes. A su vez, los niños, principalmente los que habitan en ciudades, son cada vez más sedentarios y pasan mucho más tiempo en casa con tarea, televisión, juegos de computadora e internet.
El rol de la medicina tradicional china
Las prácticas de la medicina tradicional china, como las hierbas y la acupuntura, se continúan utilizando actualmente como terapias alternativas para la pérdida de peso.
Algunos de los activos más frecuentes podrían tener un potencial terapéutico a través de mecanismos tales como la supresión del apetito, la reducción de la absorción de lípidos exógenos, entre otros.
Sin embargo, la evidencia a largo plazo sobre la eficacia y seguridad de dichos tratamientos, es escasa.
En contraposición, las intervenciones en el estilo de vida mostraron ser más efectivas a largo plazo, afirma The Lancet.
No obstante, la falta de reconocimiento oficial de la obesidad como una enfermedad contrarresta los esfuerzos por combatirla.
The Lancet sugiere que un primer paso para revertir el problema, es incorporar la patología al sistema formal de educación médica e incluirlo en la cobertura de tratamientos de los seguros médicos.