La corte estableció que en septiembre del 2021 comenzará el juicio, que revisará no solo las acciones del autor, sino también las de la elite intelectual francesa que publicó sus libros, promovió su carrera y hasta lo ayudó a evadir la justicia. La organización L'Ange Bleu está utilizando un procedimiento legal especial para forzar a Matzneff a someterse a juicio, argumentando que sus intereses como organización en contra de la pedofilia se vieron damnificados por la posición del autor de promoverla.
Matzneff ha descrito en detalle sus prácticas sexuales, especialmente en sus diarios, que la organización pretende utilizar como primera prueba de su conducta. Si fuese condenado, Matzneff, de 83 años, podría pasar hasta 5 años en prisión. Si bien no sería hasta el año que viene que Matzneff deberá enfrentar el juicio, apunta el NYT, él podría enfrentar desafíos legales antes, si los fiscales deciden imputarlo en casos específicos de presuntos abusos. El martes 11/2 dijeron que están activamente buscando presuntas víctimas del autor y, según medios franceses, las oficinas de su editorial, Gallimard, fueron allanadas en busca de libros y manuscritos.
El desencadenante de estos hechos fue la publicación el mes pasado del libro "El consentimiento", de Vanessa Springora, en el que relata una relación abusiva que tuvo con Matzneff siendo una adolescente (ella tenía 13 y él 50 cuando se conocieron). Matzneff también menciona el vínculo en el libro/diario "La manzana de mi ojo". Springora escribió que la relación le valió años de depresión, y acusa al autor de utilizar a la literatura como una coartada para justificar su adicción a la pedofilia. La investigación a Matzneff fue abierta el 3/1, al día siguiente de la publicación de la novela.
Otro dato: Springora acaba de asumir como directora de Julliard, la misma editorial que publicó en los '70 la obra de Matzneff.
En una entrevista reciente con The Times, Matzneff se defendió argumentando que él simplemente escribió sobre lo que muchos otros mantuvieron en secreto, especialmente tras mayo de 1968. "Incluso las cosas tontas que pude haber hecho durante esos eufóricos años de libertad, no fui el único", dijo. "Qué hipocrecía." Matzneff aseguró no arrepentirse de nada de lo que escribió en sus diarios -una posición que sus seguidores consideran parte de su compromiso con la literatura pero que ahora le representa un riesgo legal-. Matzneff dijo que no inventó nada ni escondió nada en ellos.
Un caso que recién empieza, que sin duda dará mucho que hablar y que plantea al menos un interrogante: ¿puede ser lo escrito en una obra literaria -aún una de género "diario íntimo" cuyo autor asegura que relata hechos verídicos- tomado como una verdad legal, sobre la que apoyarse como prueba para demostrar la comisión de un delito?