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Crece el escepticismo por la economía 'albertista' que viene

El indicador EMBI (JP Morgan Chase) de riesgo soberano para la deuda pública argentina alcanzó los 3.160 puntos básicos. Es el nivel récord histórico desde junio de 2005, afirmó el Informe Económico Mensual de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad del Salvador. "El impacto en el crecimiento económico global comenzará a ser más visible hacia fines del mes próximo", agregó. La desaceleración china y del resto del mundo por el coronavirus afectaría negativamente a los ingresos de divisas a la Argentina por la vía de sus exportaciones. Algunas consultoras privadas están ajustando sus pronósticos de caída del PBI argentino en torno de -1% a valores entre -1,5% y -2,0%. En tanto el estudio Massot & Monteverde sostuvo: "El tipo de cambio está volviendo a atrasarse de la mano del Central, que salió a vender reservas para defender el peso, mientras el resto de monedas de la región se devalúan con fuerza." A Agustín Monteverde le preocupa "la caída de la recaudación por exceso de carga fiscal y contracción de la economía". Concluyó: "Y el salto en el retorno de nuestros bonos, potencia el atractivo para que fondos buitres tomen posiciones." Por su parte, Víctor Becker, director del Centro de Estudios de la Universidad de Belgrano, aseguró: “Los datos de enero último indican que, por cada $100 de gasto público, el erario recaudó sólo $81. Mientras no se cierre esta brecha, la presión sobre el Banco Central para cubrirla hará que continúe la dominancia fiscal sobre la política monetaria y que ésta no pueda cumplir un rol antiinflacionario”.

El Informe Económico Mensual de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad del Salvador destacó: "El gobierno inicia la reestructuración de la deuda en un contexto más adverso que lo esperado. La pandemia del coronavirus y el desplome del precio de los commodities pueden restar incentivos a la aceptación de la oferta del Gobierno y complicar seriamente su gestión."

Debe recordarse que al cierre del informe, el indicador EMBI (que elabora JP Morgan Chase) de riesgo soberano, establece para la deuda pública argentina los 3.160 puntos básicos, récord histórico desde junio de 2005.
 
El trabajo de Adolfo Bosch, Felipe Frydman, Leandro Marcarian y otros, informa que la desaceleración china y del resto del mundo por el coronavirus afectaría negativamente a los ingresos de divisas a la Argentina por la vía de sus exportaciones: "Algunas consultoras privadas están ajustando sus pronósticos de caída del PBI argentino en torno de -1% a valores entre -1,5% y -2,0%."
 
"El coronavirus (COVID-19) prácticamente frenó la economía china y se está expandiendo por el mundo. Las medidas sanitarias para prevenir mayores contagios están interrumpiendo las cadenas globales de suministro generando costos todavía difíciles de cuantificar. Existe consenso general respecto de que la probabilidad de una recesión mundial aumenta directamente con la propagación de este virus", sostuvo el CENE. 
 
También: "A fin de marzo debería conocerse el grado de aceptación o rechazo de la oferta que de las autoridades argentinas para reestructurar la deuda pública. La misma todavía no ha sido dada a conocer por el gobierno argentino. En el corto plazo se esperan medidas restrictivas a la movilidad de personas en cada vez más países del mundo. Su impacto en el crecimiento económico global comenzará a ser más visible hacia fines de abril".

UB

El Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE), de la Universidad de Belgrano, afirmó: “En la Argentina, las expectativas de alzas de precios dependen de la inflación pasada. Este elemento fue identificado por el gobierno como el principal responsable de los aumentos. Por ello, optó por congelar tarifas y combustibles y ralentizar el tipo de cambio. Pero sin desindexar la economía, no puede eliminarse la inflación. Existen miles de precios de bienes finales e insumos que periódicamente se ajustan en base a la inflación pasada. Esta inercia genera un piso para los aumentos de precios”.

La observación fue de Víctor Beker, director del CENE, quien agregó: “Sólo uno de esos precios es el de los salarios. En noviembre y diciembre de 2019, según los últimos datos disponibles, el índice total de salarios creció un 5%, impactando sobre lo costos de las empresas, que los trasladan a los precios. Esto genera demandas de aumentos salariales y así se retroalimenta la espiral, que sólo puede cortarse merced a un acuerdo de precios y salarios. Pero este acuerdo sólo será efectivo si va acompañado de una emisión monetaria ajustada a la meta de inflación”.

Entre el 10/12/2019 e igual día de febrero 2020, la base monetaria creció un 10,7%, es decir a un ritmo del 5,2% mensual. Ello equivale a un 84% anual, casi el doble de la inflación de 2019. Es evidente que un crecimiento monetario de 84% anual es incompatible con cualquier objetivo de reducir la inflación”, señala Beker.

Los datos de enero último indican que, por cada $100 de gasto público, el erario recaudó sólo $81. Mientras no se cierre esta brecha, la presión sobre el Banco Central para cubrirla hará que continúe la dominancia fiscal sobre la política monetaria y que ésta no pueda cumplir un rol antiinflacionario”, aseguró Becker.

“Atacar la inflación requiere un plan integral que elimine todos los factores que la alimentan. Para ello se necesitan políticas de orden monetario, fiscal, cambiario y de ingresos totalmente coordinadas en pos del logro de dicho objetivo. Las medidas parciales son sólo paliativas y no lograrán erradicarla”, completó el director del CENE.

Massot & Monteverde

En el informe InC, que elabora la consultora de Vicente Massot y Agustín Monteverde, se destacan algunos datos fiscales muy decisivos de la coyuntura.

Con datos al 04/03, la base monetaria crece 21,4% frente a un año atrás, muy por debajo de la inflación del período, lo que indicaría que en principio continúa la política de astringencia.

En febrero la base monetaria tuvo un pequeño crecimiento de $ 7.263 MM y cerró con un stock de $ 1,71 billón.

La asistencia al Tesoro fue el principal factor expansivo: los adelantos sumaron $ 107.000 MM.

La mayor parte —$ 94.000 MM— fue absorbida mediante la colocación de Letras de Liquidez de BCRA (Leliq).

El BCRA también vendió reservas por US$ 260 MM, que lo que le permitió absorber otros $ 15.000 MM.

Sin embargo, si consideramos la evolución desde el 29/11/2019, trepó 15,3%, lo que supera la inflación en los 3 meses transcurridos.

• Esto significa que el BCRA está demorando en retrotraer la masa de dinero, habitual medida prudencial tendiente a acompañar la caída estacional de la demanda, propia del comienzo del año.

• La expansión se concentra en la circulación de billetes y monedas en poder del público, que se incrementó por 13er. mes consecutivo.

En este caso el aumento interanual es 46,5%.

Y en los 3 meses transcurridos desde fin de noviembre la cantidad de billetes en los bolsillos escaló 21,2%.

• Mucho más notable es la expansión del agregado M2, que incluye el circulante, las cuentas corrientes y las cajas de ahorro.

En este caso la expansión interanual es de 57,4%.

Aquí los que crecieron con fuerza fueron los saldos en cuentas corrientes del sector privado, que saltaron 92,7% frente a un año atrás.

• Se puede apreciar la desconfianza del público respecto al sistema bancario si contraponemos ese salto a la pobrísima evolución de los depósitos a plazo privados, que apenas variaron 28,6% interanual.

• Obviamente, eso significa una contracción en términos reales.

Y por cierto, la mayor parte de ese crecimiento nominal se dio en estos últimos 3 meses, en que treparon 20,7%.

• Por su parte, los depósitos en moneda extranjera del sector privado se derrumbaron 37,8% frente a un año atrás.

• Toda esa caída se dio entre marzo y noviembre de 2019 y fue acompañado con una contracción de las colocaciones al sector privado en esa moneda.

• Los depósitos en dólares del sector privado suman US$ 18.467 MM.

Llama la atención la estabilidad de este segmento en los últimos 3 meses si se tiene en cuenta que sus encajes son computados como reservas del BCRA y al menos un tercio de las aplicaciones puede ser destinado a la suscripción primaria de títulos del Tesoro, conforme lo dispuesto en noviembre de 2016 por la Comunicación A 6105.

• Si comparamos la evolución del total de los depósitos con la de los préstamos al sector privado, observamos que la caída ocurrida a partir de agosto fue mucho más fuerte en los primeros.

• La moderada recuperación de depósitos de enero y febrero no se volcó a un incremento de los préstamos.

• La recesión ha generado un aumento considerable en los niveles de mora y los riesgos crediticios son crecientes, lo que ha llevado a los bancos a controlar estrictamente la colocación de fondos.

• Fue así que, como medida de cautela ante un escenario macroeconómico y financiero por demás desafiante, la liquidez del sistema bancario continuó creciendo.

• Debe tenerse en cuenta que la mayor parte de esa liquidez está constituida por los fondos colocados contra Leliq.

• Esto significa que la auténtica liquidez del sistema bancario depende de la capacidad del BCRA de monetizar esa deuda cuasifiscal.

• Téngase en cuenta que el Central debe además emitir para comprar el superávit comercial y cubrir el agujero fiscal.

• Por otro lado, el derrumbe en términos reales de la recaudación tributaria pone más presión sobre la creación de dinero.

• Las Leliq se han convertido en el dique de contención de todo el excedente de pesos y equivalen ahora a toda la base monetaria.

• Con estos números, la base monetaria amplia —la base más los pasivos financieros de corto plazo— ronda los $ 3,4 billones.

• Las reservas brutas, en tanto, se ubican en US$ 44.832 MM y la efectivas netas orillan los US$ 12.000 MM.

• Esto exhibe la fragilidad del sistema monetario y financiero a una eventual corrida de depósitos.

• El dato positivo es el estiramiento de los plazos de las Leliq y que la baja de la tasa de interés de referencia —cayó 25 puntos porcentuales desde el 10/12/2019— ha morigerado el costo de la deuda cuasifiscal, que ahora representa unos $ 600.000 MM al año y que constituye otro factor de expansión monetaria.

Pero, a la vez, las tasas negativas en el actual contexto de apreciación del dólar tanto a nivel local como internacional, podrían disparar un peligroso proceso de desarme de depósitos y, consiguientemente, del stock de Leliq.

• El riesgo de una crisis en un plazo más o menos breve se ha multiplicado.

• Con el índice VIX (de volatilidad) en máximos, el mercado está castigando especialmente a los mercados emergentes con pedigrees complicados y que dependen de los commodities.

• El tipo de cambio está volviendo a atrasarse de la mano del Central, que salió a vender reservas para defender el peso, mientras el resto de monedas de la región se devalúan con fuerza.

• Paralelamente y como se señaló más arriba, la caída de la recaudación por exceso de carga fiscal y contracción de la economía, sin posibilidad de acceder al crédito, presionará por una mayor asistencia monetaria al Tesoro.

Por su parte, la caída del petróleo en plena guerra de precios alivia la presión inflacionaria pero pone en grave riesgo el desarrollo de Vaca Muerta.

• El escenario trae complicaciones adicionales a la renegociación —de por sí, morosa— de la deuda.

• La tasa internacional en niveles inéditamente bajos reduce el costo de oportunidad de los tenedores de bonos argentinos para litigar en los tribunales de Nueva York.

• Y el salto en el retorno de nuestros bonos potencia el atractivo para que fondos buitres tomen posiciones.

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