En especial cuando la ministra de Gobierno, Teresa García, de línea directa con el Instituto Patria, exigió la renuncia de Conte Grand. Su batalla no es nueva y se inició desde el mismo momento de su desembarco en el edificio de la calle 6, en La Plata.
Nadie podrá endilgarle que se sube a esta ola ahora, ya que la dirigente de San Isidro, en su momento vinculada a Antonio Cafiero, viene pidiendo esta renuncia desde el 10/12/2019. Al respecto, se puede decir que no era acompañada, al menos de forma privada, por Julio Alak y Sergio Berni. Allí radica el equilibro del sistema político judicial en el que se apoyaba, al menos hasta ahora, la continuidad de Julio Conte Grand. Quizá explicada en algunas peleas no saldadas de los tiempos anteriores, que aún restan ser concluidas.
En las cercanías del Procurador interpretan que se trata de una movida política para cargar de responsabilidad a la oposición y no pagar en soledad el costo político de medidas tan impopulares. Por ahora, para concretar la salida Conte Grand deberían pasar dos cosas:
> su renuncia o bien
> un juicio político que se dirime en el Senado, donde Cambiemos tiene mayoría.
Y además no está tan claro que la presidenta del cuerpo Verónica Magario esté dispuesta a romper lazos con uno de los senadores más influyentes de la oposición como es Roberto Costa. Dimes y diretes.
Lo concreto que todo ello ha puesto en escena una enorme cantidad de internas y vínculos cruzados de la política con el poder judicial.
De hecho, en el tribunal de Casación bonaerense las cuitas son muchas y los integrantes de cada sala son vinculados a distintos sectores que también han movido sus fichas en estas horas.
Mientras a jueces como Víctor Violini o Daniel Carral se los relaciona como más cercanos al Kirchnerismo, a otros los ven próximos al Frente Renovador, como es el caso de Mario Kohan, sobrino de Alberto, el ex Secretario General de Carlos Menem, a quien ya tienen listo su busto para ser colocado en la Casa Rosada.
El propio Sergio Massa es quien más rápido movió e instruyó a sus diputados a que presenten pedidos de juicios políticos. Lo hicieron Pablo Garate y Jorge D´Onofrio, en línea también con la preocupación de los intendentes que ven el regreso de peligrosos delincuentes a sus territorios.
Por eso, el Día del Trabajador un grupo de alcaldes del oeste se reunieron con jueces del Departamento Judicial de Morón para evaluar la situación. Hasta la Asociación de Magistrados Bonaerense organizó un cónclave virtual para seguir de cerca esta tensión.
Sí es cierto que fueron mayoría los jueces de ejecución o de Cámara que se opusieron a los escritos de Víctor Violini -y de Ricardo Borisnky después-. “Nos están queriendo llevar a cometer flagrancias”, se expresaron en total desacuerdo.
La Cámpora avanza
La mano de CFK y de su hijo Máximo quedó en evidencia en el desembarco de Andrés Larroque al Ministerio de Desarrollo Comunitario.
El “Cuervo” -apodado así por su pertenencia al Club Atlético San Lorenzo de Almagro, que es un club porteño- representa mucho más que un enroque por otra camporista como Fernanda Raverta, quien no profesa una militancia ideológica obtusa al punto de convivir en armonía con el alcalde de sus pagos, Guillermo Montenegro, en Mar del Plata.
Larroque remite a los orígenes mismos de la organización que tiene un proyecto de poder. Esta ambición comenzó mucho antes de lo que se piensa. Y, aunque pocos los saben, nació territorialmente en el Gran Buenos Aires.
Fue en agosto de 2007 cuando se abrió el primer local partidario en el distrito de Moreno. Allí expuso al ex directora de Juventud ligada a Alicia Kirchner, Mariana Grass, llevada hasta el suburbio por un militante del peronismo, Ariel Frías, y en contra de alcalde de entonces Mariano West.
Las pasos iniciales de "la Orga" estaban constituidos por tres líneas:
> Una era la de misma Grass con asiento territorial de la mano de Frías.
> Otra con Juan Cabandie y 'Wado' de Pedro desde la Agrupación Hijos.
> La restante con José Ottavis junto a Andrés Larroque.
También había nexos con jóvenes del Movimiento Evita como Gildo Onorato.
Todavía faltaba tiempo para que Máximo Kirchner accionara de manera más concreta. La referencia histórica al comienzo de La Cámpora es valido para entender que su objetivo se desplegó desde hace tiempo. Y no se detiene.
Con la captura de cada vez más sitios de poder en la estructura del Estado, La Cámpora se prepara para dar pelea en 2021 y capturar más territorios en 2023.
Por supuesto que el devenir político tendrá por delante aún varias contingencias. Sin embargo, señales son señales. Y CFK está dispuesta a dejar siempre en claro quién manda.