El periodista rural Matías Longoni salió a derribar el mito de la Junta Nacional de Granos que tanto ilusiona a un sector del kirchnerismo y que le serviría a la oposición:
"Hay gente que dice esta expropiación es una vuelta a la Junta Nacional de Granos. Yo digo que no porque esa Junta fijaba reglas para todo el mercado: Hasta 1992, el Estado tenía control sobre los elevadores de granos. (El ex ministro de Economía, Domingo) Cavallo la disolvió, entregó y privatizó todo, y desde entonces el Estado no interviene más en el comercio de granos.
Esto es un regreso del Estado a algún mecanismo de intervención que todavía no sabemos cuál va a ser, pero lejos está esto de aquello en el que Estado definía todo el negocio agrícola.
En todo caso, por ahora será una empresa testigo que en su mejor momento exportó el 10% de las exportaciones totales de granos de la Argentina".
Al aire de TN, Longoni agregó: "En general, los Estados utilizan estas empresas testigo para pagar un precio de referencia y que los competidores tengan que establecer eso, pero ahí se equivocó Alberto cuando dijo que con esto iban a poder terciar en el mercado de granos porque la Argentina es absolutamente tomadora de precio. No define los precios de la soja, el trigo o el maíz. Eso lo define Chicago, China, Bush, Clinton y el que sea en su momento".
Sin embargo, coincide con los sectores que temen una intervención directa por parte del kirchnerismo: "La iniciativa tiene un lindo contenido y es muy debatible que el Estado tenga algún tipo de arma para hacer política agropecuaria, sobre todo porque desde hace 30 años cuando Cavallo desarmó todo desapareció el 40% de los productores, principalmente los más chiquitos. Estado tiene que intervenir de algún modo. No sé si es este el modo y no sé si se lo daría a este kirchnerismo más duro para manejarlo porque ya tenemos muchas evidencias de salvatajes que han sido nefastos (Cresta Roja, Sancor, el Ingenio La Esperanza). Ojalá esta vez haya una masa crítica, que Alberto tome distancia de los más duros del kirchnerismo y que el proyecto de ley tenga una serie de condicionalidades que limite las discrecionalidades".
A su vez, desde su cuenta en Twitter, cortó en secto la idea de Venezuela, tildando ese relato como una "pelotudez": "'Con la expropiación de Vicentín vamos camino a Venezuela', es falso básicamente porque a Venezuela le faltan alimentos y es importadora (usa el Estado para importar), y la Argentina produce diez veces más alimentos de los que necesita. Los escenarios son opuestos por completo".