Mucho depende de la relación que pueda restablecer Alberto Fernández con Horacio Rodríguez Larreta, quienes volvieron a verse las caras después de mucho tiempo el fin de semana pasada, con la excusa de hablar temas de la pandemia.
El Jefe de Gobierno porteño ya no tiene el ánimo de 2020 cuando el Presidente lo llamaba “mi amigo Horacio” después de que le quitaron fondos para dárselos a Kicillof.
La previa a la reunión virtual de Alberto y Horacio fueron los elogios de Cristina Fernández al jefe de gobierno porteño en el contexto del 24 de marzo y de Máximo Kirchner a Emiliano Yacobitti (dijo que podría tomar un proyecto suyo y de Carla Carrizo para modificar la agenda electoral), un alfil de Martín Lousteau y de Larreta.
El contexto es el de un acercamiento al mandatario porteño, especialmente después de que fracasó la movida con Jorge Macri y Cristian Ritondo para instalar el tema PASO.
Además, la familia K apunta a destrabar la agenda judicial en Diputados, donde podrían ayudar los legisladores que responden al larretismo en la reforma judicial y con el desplazamiento del procurador Eduardo Casal. Son los temas de cabecera del flamante ministro de Justicia, Martín Soria.
Alberto y Máximo impulsan la postergación de las PASO a raíz de la suba de contagios de la segunda ola. De ese tema se hablará en Diputados con Sergio Massa, que ya dejó definiciones el fin de semana al respecto cuando manifestó su intención de unificar los comicios de este año, algo resistido por la oposición -con matices-, como plantean algunos gobernadores.
Pero el acercamiento a Rodríguez Larreta revela algo más: el Gobierno nacional falló en su Plan A de atraer a Ritondo y Macri para modificar la agenda de las primarias.
El problema es que con Larreta deben remontar el conflicto por la quita de los fondos coparticipables que se derivaron a la policía bonaerense.
Además, Larreta elevó su tono y empezó a opinar sobre temas varios reflejando el ánimo crítico de los habitantes porteños, que detectan las encuestas. Sabe que no puede dejar el rol que le asignaron sus votantes como jefe de gobierno de signo político opositor al gobierno nacional ni su proyección presidencial.
Crear un “Cobos 2007” no le será fácil a Alberto F y encima corre el riesgo de que termine en otro voto no positivo, porque el jefe de gobierno porteño ya dijo a sus íntimos que él quiere que haya PASO y sin sus legisladores (plantean realizarlas en septiembre, pero no cambia las generales de octubre como el oficialismo) el Frente de Todos no puede acceder a la mayoría absoluta en Diputados que demandan las modificaciones electorales.