El pasado 02/07 el tribunal turco falló a favor de restaurar Hagia Sophia o Ayasofya, su nombre turco, como una mezquita, y revocar un decreto de 80 años que lo declaró un museo. Si bien el decreto no fue anunciado oficialmente, se hará en las próximas semanas y la decisión final quedará en manos del presidente. Aunque está claro que esto último no será un problema teniendo en cuenta que el lo impulso y hasta organizó una encuesta para averiguar la respuesta del público a una sesión de recitación del Corán en la iglesia.
"Casi el 75% de los encuestados apoyó el evento", explicó el gobierno. Aunque esto no significa que ese mismo porcentaje este a favor de la restauración. Si bien no es la primera vez que Erdogan hace una propuesta como esta ya que desde la oposición aseguran que cada ve que el escenario electoral se complica, lanza esta amenaza, esta vez podría ser definitivo. Tal es así que la noticia resonó en el contexto internacional alertando a los países cristianos de la región como Grecia o la Iglesia Ortodoza Rusa. Esto teniendo en cuenta que Santa Sofía tiene una gran significación para la región.
Desde su construcción Hagia Sofia fue admirada por todo emperador, es así que cuando los otomanos llegaron a Constantinopla decidieron conservarla porque se imponía en el espacio y agrandaba a la capital del imperio. Si bien fue convertida en mezquita en ese momento, el edificio nunca fue destruido, todo lo contrario, siempre se contrataron a los mejores arquitectos e ingenieros para sus restauraciones. Es por eso que fue centro de admiración y alabanza tanto para turcos como para romanos, es por eso que Mustafa Kemal Ataturk, el fundador de la moderna república secular de Turquía, decidió convertirla en centro de visita y estudio cuando cayó el imperio luego de la Primera Guerra Mundial.