A su vez, las fuerzas de seguridad podrían estar mezclando casos positivos de COVID-19 con aquellos que no están infectados. Seguramente sin la distancia correspondiente entre detenidos, sin jabón ni alcohol en gel.
Entonces, ¿qué sentido tiene continuar con algo que ya está fracasando?
Sería importante, además del debate sobre el Estado de Sitio para ayudar a las policías y fuerzas federales que están desbordadas, sobre todo en el Gran Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Mendoza, Mar del Plata y Gran Córdoba, considerar la profundización del sistema de multas.
En su momento se habló de multas por $100 mil y hasta 2 años de prisión, que es excarcelable, pero todo quedó en la nada.
Los efectivos policiales, con una camada importante de jóvenes, piden un reajuste de estrategia y operativos para que sólo haya que accionar contra robos y saqueos, y no malgastar energías en gente que salió de sus casas para correr. Con una multa alcanza. En general, las sociedades reaccionan cuando les tocan el bolsillo.
El objetivo del gobierno tiene que ser que los vecinos se queden en sus casa, no salir a la caza porque eso agrava la situación y genera sensación de caos en las calles.