Con ayuda de 2 expertos en deporte y alimentación, los voluntarios fueron sometidos a cuatro métodos populares.
El profesor Dylan Thompson, de la Universidad de Bath, supervisó a un grupo de voluntarios que realizó ejercicios, específicamente, abdominales. Por otro lado, supervisó a un segundo grupo, a quienes se les pidió que continuaran con sus hábitos alimenticios normales pero que realizaran mayor actividad física.
El tercer y cuarto grupo estuvieron monitoreados por Fredrik Karpe, profesor de Medicina Metabólica de la Universidad de Oxford. El primero consumió 1 litro de leche vacuna al día, debido a que estudios anteriores indicaban que el consumo de este lácteo favorecía a la reducción de grasa.
El cuarto grupo siguió una dieta controlada. Simplemente redujeron las porciones de lo que consumían normalmente y se les pidió que evitaran ingerir snacks entre las principales comidas.
Tras 6 semanas, se obtuvieron los resultados.
*El primer grupo no perdió nada de grasa, pero su estado de salud mejoró. Tuvieron una disminución considerable de la presión y de glucosa en sangre.
*El segundo grupo no perdió peso ni tampoco mejoró sus parámetros de salud, pero perdieron 2 centímetros de cintura.
*El tercer grupo no presentó ningún cambio en el peso, ni cantidad de grasa, ni en el estado de salud general.
*El cuarto grupo fue el que mejor resultado tuvo. Todos los voluntarios perdieron, en promedio, 3,7 kilos y 5 centímetros de cintura en tan solo seis semanas. Además, las pruebas de rayos X mostraron que tuvieron un 5% de grasa corporal menos y 14% menos de grasa visceral en el abdomen.
Con estos resultados, la conclusión es que seguir una dieta no restrictiva, pero sí reducir las porciones, es mucho más importante que todo lo demás para tener menos centímetros en la cintura.
Con una buena rutina de ejercicios y una dieta acorde, la cintura de avispa estará a la vuelta de la esquina.