A los 34 comienza la etapa de envejecimiento y es el momento ideal para prevenir los deterioros con tratamientos específicos. A los 60, se manifiestan el deterioro físico, cognitivo y enfermedades relacionadas con la edad. Disminuye la masa ósea y los tejidos se atrofian. A los 78, los órganos empiezan a fallar.
El autor principal del estudio, Benoit Olivier Lehallier, y sus colegas desarrollaron el "reloj proteómico", algo ideado para calcular la edad biológica de una persona basándose en los niveles de 373 proteínas. Las mediciones que hicieron guardan una correlación con la edad biológica de las personas, que es la que se calcula en función del envejecimiento del organismo y que no siempre coincide con la cronológica.
Los resultados de los voluntarios cuya edad biológica era menor, tuvieron mejores puntuaciones en pruebas físicas y mentales. Entonces, esto quiere decir el reloj proteómico sirve para predecir los síntomas de la vejez y para comenzar con tratamientos antienvejecimiento.
"La identificación de proteínas que promueven o antagonizan el envejecimiento en diferentes etapas de la vida podría conducir a terapias más específicas y a otras de tipo preventivo", dice el estudio.
Con este estudio aparece entonces la idea de usar sangre joven para rejuvenecer el organismo. En las pruebas en ratones, dieron resultados prometedores. La sangre contiene proteínas de casi todas las células y tejidos. La transfusión de un animal joven da lugar a un rejuvenecimiento múltiple en los tejidos de los mayores y revierte enfermedades asociadas a la edad que debilitan.
La técnica se llama parabiosis heterocrónica y demostró que se puede recobrar el aspecto joven de los músculos, hígado, corazón, páncreas, riñones, huesos y cerebro de ratones viejos con plasma joven.
Bajo estas premisas, se creó la empresa Ambrosía Digital en 2017, que hace transfusiones de plasma de jóvenes menores de 25 años. Los clientes pagan entre 8.000 y 12.000 dólares para poseer una "juventud eterna".