Este ejercita todo el cuerpo, aumenta la fuerza y mejora la resistencia. Algunos ejemplos son las pedas rusas, los propulsores, los burpees, correr, andar en bicicleta y remar también lo son.
Recientemente, un estudio publicado en la revista Psicología del deporte y el ejercicio indicó que para potenciar todos los efectos de este entrenamiento, había que escuchar música.
Sí, música. Agarrar el celular, poner la playlist que más motivadora sea y hacer ejercicio.
Durante el entrenamiento a intervalos, la música de ritmo acelerado puede hacer que el ejercicio sea más agradable y elevar el rendimiento.
En el transcurso de varias semanas, 24 adultos jóvenes hicieron 3 entrenamientos de intervalos de 10 minutos en diferentes condiciones: escuchando música, un podcast o silencio. Cuando escuchaban música, sus frecuencias cardíacas eran un poco más rápidas, se ejercitaban más intensamente y decían que habían disfrutado más del entrenamiento, en comparación con cuando escuchaban un podcast o nada.
Además, existen beneficios de escuchar la música favorita al hacer gimnasia. Primero, libera dopamina, ya que al escuchar al artista preferido permite que el cerebro la libere, por lo que provoca placer y buen humor. También controla el ritmo del cuerpo, aumenta la concentración y la resistencia.