- Si no dormimos, es imposible aprender
En lo que concierne al cerebro, dormir bien es esencial para las funciones cognitiva y de memoria. Lo que hemos descubierto en los últimos 10 años, apunta Walker, es que se necesita dormir después de estudiar para poder retener en tu memoria lo aprendido.
La novedad es que recientemente se descubrió que también se necesita dormir antes de estudiar para poder retener lo que aprenderás.
Walker compara al cerebro con una esponja seca, lista para absorber nueva información, si hermos dormido. En cambio, si no hemos dormido, es como una esponja mojada, incapaz de absorber nuevos conocimientos.
En un estudio del que Walker participó, separaron a los participantes en 2 grupos, uno durmió 8 horas una noche y otro fue privado del sueño. Al día siguiente, los hicieron intentar aprender una serie de datos. Luego les tomaron un examen para ver cuán efectivo había sido ese aprendizaje.
El resultado fue que el grupo que había sido privado de sueño tenía un déficit del 40% en su capacidad de retener nuevos conocimientos que el otro grupo.
- El sueño, el envejecimiento y la demencia
¿Cuál es la cualidad fisiológica del sueño (cuando dormís 8 horas) que restaura y realza las cualidades cognitiva y de memoria?
Lo que se ha descubierto, explica Walker, es que hay ondas cerebrales grandes y poderosas que suceden durante las etapas más profundas del sueño. Sobre ellas viajan explosiones espectaculares de actividad eléctrica que se llaman "husos del sueño".
La actividad combinada de estas ondas cerebrales profundas actúa como un mecanismo de transferencia de archivos durante la noche. Transportan las memorias desde una reserva de memorias de corto plazo a una que contiene las de largo plazo.
Cuando envejecemos, de manera natural sucede que nuestras capacidades cognitiva y de memoria empiezan a decaer. Pero lo que también se ha descubierto es que otro signo fisiológico del envejecimiento es que empeora el sueño, especialmente esa cualidad que sucede durante el sueño profundo.
Se ha demostrado que estos 2 declives están relacionados. Walker explica que el año pasado han publicado evidencia de que el empobrecimiento de la calidad del sueño es un factor subyacente ignorado en el declive cognitivo y de memoria en el envejecimiento, y también en casos de Alzheimer.
- Dormir bien es esencial para el corazón
En cuanto al cuerpo, dormir es esencial para todos los sistemas, uno de ellos el cardiovascular. "La diferencia puede hacerla 1 hora", apunta Walker. "Porque hay un experimento global que se lleva a cabo con 1.600 millones de personas a través de 70 países 2 veces por año, y se llama horario de ahorro de luz.
En la primavera, cuando perdemos 1 hora de sueño, al otro día vemos un aumento subsecuente del 24% en ataque cardíacos. En el otoño, cuando ganamos 1 hora de sueño, vemos una reducción del 21% en ataques cardíacos al otro día."
- El sueño y el sistema inmunológico
No dormir tiene un profundo impacto negativo también en el sistema inmunológico.
Existen en nuestro organismo las llamadas células asesinas naturales. Se las puede pensar como el agente 007 del sistema inmunológico, plantea Walker.
Son muy buenas en la identificación de elementos peligrosos e indeseables en el organismo y su eliminación.
En un experimento, se restringió el sueño de los participantes a 4 horas durante 1 sola noche, y se encontró que esto reducía la actividad de las células asesinas naturales en un 70%.
Se están encontrando lazos entre la privación del sueño y el riesgo de contraer varios tipos de cáncer.
Hoy por hoy, la Organización Mundial de la Salud considera que cualquier tipo de turno de trabajo nocturno puede ser un probable cancerígeno, por la disrupción de los ciclos de sueño.
"Cuanto menos dure tu sueño, menos durará tu vida", alerta Walker.
Otro punto que destaca el especialista es lo que no dormir puede hacerle a tu código genético de ADN.
En un estudio, tomaron a un grupo de adultos sanos y los limitaron a noches de sueño de 6 horas durante 1 semana.
Luego midieron el cambio en su perfil de actividad genética y lo compararon con cuando esos individuos dormían 8 horas por noche. Encontraron que 711 genes vieron su actividad distorsionada durante las noches en que durimeron poco.
De esos genes, la mitad vio su actividad incrementada y la otra mitad, vio su actividad reducida.
Los genes que se "apagaron" por la falta de sueño fueron los relacionados con el sistema inmunológico. Aquellos cuya actividad se incrementó fueron genes asociados a la probabilidad de la formación de tumores, la inflamación y las enfermedades cardiovasculares.
- Estos son los consejos de Matt Walker para dormir mejor:
> Regularidad: irse a dormir a la misma hora y despertar a la misma hora.
> Temperatura: Tu cuerpo necesita bajar su temperatura por unos pocos grados para dormirse y mantenerse dormido. Siempre es más fácil dormirse en cuarto que es demasiado frío que en uno que es demasiado caliente.