Durante el ensayo, los participantes fueron divididos en tres grupos:
*Los que no desayunaron antes de practicar ejercicio
*Los que comieron antes de hacer deporte por la mañana
*Los que no hicieron ningún cambio en su estilo de vida
Los científicos descubrieron que los que hacían deporte antes de desayunar quemaban el doble de grasas que los que lo practicaban con el estómago lleno.
En las conclusiones del estudio, los científicos indicaron: "Si bien en este ensayo no condujo a ninguna diferencia en la pérdida de peso durante seis semanas, el ejercicio en ayunas sí tuvo efectos 'profundos y positivos' en la salud de los participantes porque sus cuerpos pudieron responder mejor a la insulina, manteniendo los niveles de azúcar en la sangre bajo control y potencialmente reduciendo el riesgo de diabetes y enfermedades del corazón".
El descubrimiento fue que el aumento en el uso de grasas se debe principalmente a los niveles más bajos de insulina durante el ejercicio.
El coautor de la investigación, Gareth Wallis, de la Universidad de Birmingham, agregó: "Este trabajo sugiere que realizar ejercicio en ayunas sin cambiar la intensidad, la duración o la percepción de su esfuerzo tiene beneficios. Ahora se necesita explorar sus efectos a largo plazo de este tipo de ejercicio”