Caminar y correr: esta opción es ideal sobre todo luego de la cuarentena estricta y no hemos podido salir a correr. Combinar intervalos de caminata rápida con otros más largos de carrera para ir agarrando el ritmo nuevamente. Es fundamental aprovechar los momentos de caminata para recuperar las pulsaciones.
Entrenamiento progresivo: una buena forma de aprovechar media hora de nuestro tiempo es realizar un entrenamiento progresivo en velocidad. Se puede hacer el primer kilómetro a un ritmo tranquilo, caminando con paso enérgico, y aumentar la velocidad de carrera cada 500 metros.
Carrera suave y fartlek: el fartlek es un método de entrenamiento continuo de intensidad variable en el que se cambia el ritmo según las sensaciones. Por ejemplo, hacer 10 minutos de carrera suave a modo de calentamiento, luego otros 15 minutos de fartlek (unas cuatro series de 3 minutos de carrera suave + 30 segundos de carrera a mayor velocidad) y terminar con 5 minutos de pasos suaves.