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Adultos mayores coquetean con el movimiento grafitero "No me baño" por prescripción médica

Los adultos mayores, por recomendación médica, no deben tomar un baño diario, sino 2 a 3 a la semana para no integrarse al colectivo grafitero "No me baño".

Los adultos mayores sufren cambios en la piel que la debilitan. La recomendación médica: tomar un baño 2/3 veces por semana y no más de 3/4 minutos, costumbre que los acerca al fenómeno "No me baño", una de las expresiones de arte urbano más virales y misteriosas de los últimos años en Argentina.

Ducharse entre dos y tres veces por semana, en lugar de todos los días, modera la pérdida de la capa de grasa protectora de varias afecciones, según recomienda un artículo de Harvard.

Según Robert Shmerling, “la piel seca y agrietada puede permitir que las bacterias y los alérgenos atraviesen la barrera que la piel debería proporcionar, lo que facilita la aparición de infecciones cutáneas y reacciones alérgicas”, dice.

Y agrega que inclusive durante una ducha prolongada la piel puede irritarse, comenzar a picar o resecarse.

Adultos mayores deben replantearse la higiene

El Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (INSERM) coincide con especialistas en dermatología y geriatría que llevan años quemándose las pestañas para identificar la forma en que el envejecimiento debe cambiar la relación entre la higiene y la salud cutánea.

La conclusión es que ducharse todos los días después de los 65 años puede llegar a ser perjudicial para la piel.

Así es como alertan que la consecuencia de ducharse con excesiva frecuencia puede causar resequedad, irritaciones o incluso infecciones en personas mayores.

Con la edad, la piel se vuelve más fina y sensible a cualquier roce.

Claro que los peligros no son para todos por igual. Aunque esos efectos pueden parecer menores, en adultos mayores con movilidad reducida o enfermedades crónicas, una herida o irritación cutánea puede derivar en complicaciones serias.

No me baño

Si un +65 que no se encuentra postrado se aferra al pie de la letra de que no conviene bañarse seguido y se limita a limpiezas diarias localizadas en zonas sensibles como las axilas, los genitales o entre los dedos de los pies, podría llegar a confundirse con un miembro del movimiento de grafiteros anónimos, nacido en Tandil y luego expandido masivamente por Buenos Aires, que firma la frase "No me baño" en las paredes.

Más allá del mensaje literal, sus creadores —quienes se ocultan en el anonimato y se hacen llamar "las moscas"— afirman que se trata de una protesta contra las normas sociales aceptadas, con la que buscan simbolizar la libertad fuera de los estándares establecidos, llevando incluso su arte a galerías internacionales.

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Los adultos mayores deben evaluar bien si se duchan a diario

Su origen se atribuye a un grupo de skaters que se ufanaban de ser los más sucios de la plaza en la que se juntaban a patinar y así los consideraba también la gente del barrio.

Crecieron tanto que actualmente hasta tienen una cuenta oficial en Instagram: https://www.instagram.com/nomebanoficial/?hl=es.

No me baño

Los adultos mayores que leen los grafitis con la frase "No me baño", sin llegar a eso, deberían analizar la importancia de replantear las frecuencias.

Puede haber sido también otra de las fuentes inspiradoras la canción del animé japonés de Haru Tawasaki: "Mi mama me trajo papitas y taco", cuando dice "mañana no me baño, me gusta el anime".

De vez en cuando sí

De todos modos, hacen la salvedad de que el "No me baño" que desparraban por fachadas, persianas de locales y toda superficie que encuentran cercana a centros culturales, no debe ser tomado literalmente.

Los adultos mayores que lo leen, en consecuencia, no deberían ser "más papistas que el papa", y quedarse con lo que aconseja la dermatóloga Sylvie Meaume, jefa del Departamento de Geriatría del Hospital Rotschild, de París, citada por el portal Santé, cuando advierte: “Una limpieza excesiva, en especial con jabones fuertes o agua muy caliente, puede dañar la piel y eliminar bacterias beneficiosas”.

La frecuencia, de todos modos, no es para todos igual: factores como el nivel de actividad física, el clima, el estado de salud y el grado de autonomía influyen en la frecuencia ideal. Tal es así que en climas cálidos o ante una vida activa, puede ser necesario aumentar la periodicidad.

Pero hasta ahí. La especialista enumera las características los +65 para que tales dos o tres duchas semanales sean eficiente: breves, de 3 a 4 minutos, siempre con agua tibia y jabones suaves y secado con toques suaves, sin frotar, para evitar mayores daños a la piel.

Además, que los productos de higiene que usa no contengan sulfatos ni tensioactivos agresivos, preferentemente jabones dermatológicos o aceites de ducha.

Si bien recomienda complementar las duchas con limpiezas localizadas, todos los días, en zonas sensibles como las axilas, los genitales o entre los dedos de los pies, esta higiene rápida puede circunscribirse a los 3 o 4 días en que no se bañan.

"Enjuagarse el cuerpo todos los días, pero usar jabón solo un día de cada tres", precisa.

La higienización

En el polo opuesto, están los casos en que los cuidadores familiares tienen que luchar a menudo por convencer a sus seres queridos mayores de que se bañen con más frecuencia.

Es que una mala higiene puede provocar un ligero olor corporal y una apariencia descuidada.

Al mismo tiempo, los cambios extremos en los hábitos de baño pueden rayar el abandono personal, afectar la vida social de una persona mayor (y, por extensión, su calidad de vida) e incluso poner en peligro su salud.

De ahí que, "no tan calvo que se le vean los sesos", para despegarse del colectivo de los "No me baño", no ser maloliente y tildado de sucio, la clave no sería sólo bañarse menos, sino bañarse mejor.

La salud de la piel a largo plazo amerita prestarle atención a estos cuidados.

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