Allí fue cuando todo empezó a cambiar. Quiso dejar atrás los 135 kilos y empezó con un déficit calórico diario de 200 calorías. "Esto me permitió acostumbrarme a la dieta restringida y reducir mis atracones", indicó. También, aumentó el ejercicio.
"Preparaba las comidas dos veces por semana y no me desviaba de mi plan de comidas durante toda la semana. Los días de trampa no funcionan para mí, así que los detuve", dijo.
Además, se inscribió en un programa de 12 semanas en un gimnasio de su ciudad. Esto logró que se sintiera bien con la actividad física, y no quería comer comida chatarra después de un duro entrenamiento, así que esto lo ayudó a controlar sus antojos. Como rutina, principalmente hacía ejercicios de resistencia en las máquinas de pesas, y poco a poco ejercicios de peso corporal como saltos y burpees.
Por otro lado, se propuso durante esas 12 semanas, dejar de beber café con leche, tomar un descanso del alcohol y no comer comida para llevar.
"La única forma de perder peso es ser sincero contigo mismo. Si comes en exceso o no estás entrenando, debes ser honesto contigo mismo, de lo contrario no verás resultados", expresó.
"En total, perdí 64 kilos en 10 meses. Todavía me sorprende lo rápido que lo perdí. Me siento absolutamente increíble: tengo mucha más energía, me levanto temprano todos los días y salgo a caminar antes del trabajo. Volví a jugar al fútbol, lo que me ayuda a mantener la motivación. Incluso duermo mejor, ya que ya no ronco", cerró.