Una de las formas más eficaces para trabajar en la relajación en conjunto con la respiración es la postura en Yoga de Savasana, conocida como la postura del cadáver. Pese al tétrico nombre, Savasana consigue mejorar la calidad del sueño y eliminar progresivamente el estrés, practicándola durante unos minutos a diario, por fuera del horario de acostarse o despertarse. Para realizarla la persona debe simplemente tumbarse en el suelo boca arriba, y procurar que el cuello junto a la cabeza estén bien alineados con la espalda y las caderas. Posteriormente se deberá alejar los brazos ligeramente del cuerpo con las palmas de las manos mirando hacia arriba y separar un poco las piernas.
Mejorar la calidad del sueño concatena los beneficios del descanso reparador: la piel empieza a lucir mejor, obviamente el cansancio disminuye y por sobretodo, las situaciones estresantes se manejan de formas constructivas, en lugar de dejar que desborden al individuo. Una vez que predispusimos a la relajación al cuerpo para desconectarlo de las preocupaciones diarias que lo abordan, proceder a la meditación es mucho más sencillo, porque se abraza como un placer y no como una obligación más de la lista de pendientes.
Meditación y agenda apretada ¿Compatibles?
Cuando meditamos estamos propiciando un cambio inmediato en nuestro estado mental. Si la práctica se prolonga durante bastante tiempo, lo que al principio no era más que una modificación funcional transitoria, se convierte en cambios permanentes en la estructura cerebral. Pero cuando el estrés llama a la puerta, no pregunta, entra directamente. La falta de tiempo se ha vuelto el motivo constante de las personas para evitar una práctica de meditación, y colectivamente se ha acarreado la idea de que meditar implica envolverse en un sari blanco sentados en posición del loto sobre una piedra durante horas, pero esto no es así.
Un hábito de meditación muy sencillo que nos permite, valga la redundancia, meditar mientras se abordan las tareas diarias durante horarios acotados es la respiración consciente, conocida como pranayama en yoga. El pranayama consiste en generar una inhalación y exhalación cuyo aire sea fluido, constante. Cada fase (inhalar, retener, exhalar y retener sin aire en pulmones) ayudan a relajar, estimular o equilibrar la energía interna, dependiendo de los tiempos empleados para cada paso.
El pranayama puede realizarse de camino al trabajo, mientras se toma una ducha, o cuando lavamos los dientes. Lo ideal es crear diez respiraciones de 10 segundos cada una, donde se reparta el tiempo para pasar por todas las fases anteriormente mencionadas. La clave, como en el ejercicio o en la dieta, es la constancia. Nunca es tarde para eliminar las partes negativas del estado de ánimo y trabajar el propio control del cuerpo, expulsar al estrés que se vive diariamente y concentrarse en el bienestar interior.
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