La pregunta es: ¿cómo se entrena ese tipo de liderazgo? Desde AACOP —Asociación Argentina de Coaching Ontológico Profesional— compartimos algunas prácticas para comenzar ese camino:
1. Cultivar la pausa
Pensar requiere tiempo. Un equipo sin espacio para reflexionar sobre lo que hace, por qué lo hace o cómo podría hacerlo mejor, cae fácilmente en el piloto automático. Crear pausas breves pero regulares —como una reunión sin agenda o un check-in semanal— permite bajar la velocidad y recuperar foco.
Las pausas abren espacio a una conversación más consciente, que nos conecta con el presente, con nuestro cuerpo y con las emociones que muchas veces quedan fuera del registro cotidiano.
2. Escuchar como acto de liderazgo
Escuchar no es solo oír. La escucha activa y comprometida, una de las habilidades centrales del Coaching Ontológico, exige presencia, paciencia y disposición a no llenar los silencios con respuestas.
Un líder que escucha genuinamente se convierte en un espejo que potencia la reflexión del otro.
La escucha valida, amplía, y permite que emerjan nuevas posibilidades.
Tal como decía Sócrates, solo quien sabe escuchar, sabe preguntar.
3. Cambiar órdenes por preguntas
En lugar de “hacelo así”, probá con “¿cómo lo harías vos?” o “¿qué alternativas se te ocurren?”.
Las preguntas abren posibilidades; las órdenes las cierran. Entendemos que el lenguaje no solo describe la realidad, sino que la crea.
Por eso, preguntar no es renunciar al rol de conducción, sino asumir que liderar también es acompañar a pensar y a aprender.
Las preguntas generan autonomía, pensamiento crítico y confianza.
4. Facilitar conversaciones que importan
La urgencia suele ganarle a lo importante. Pero los equipos necesitan espacios donde puedan preguntarse cómo están, qué sentido tiene lo que hacen o qué necesitarían para trabajar mejor.
Abrir conversaciones generativas: aquellas que no se limitan a resolver, sino que permiten transformar la manera en que interpretamos lo que vivimos.
Detrás de cada conversación significativa suele haber un quiebre, una interrupción en la fluidez que invita a observar distinto.
5. Aceptar no tener todas las respuestas
El liderazgo tradicional se basaba en la figura del que “sabe más”. Pero los entornos actuales demandan otra actitud: la del que está dispuesto a aprender junto a su equipo. Reconocer que no se tienen todas las respuestas no debilita la autoridad; la humaniza y fortalece la confianza.
A veces, un “no sé, pensemos juntos” es más poderoso que una respuesta errada dicha con seguridad.
Esto, es una muestra de apertura ontológica: reconocer que siempre podemos ampliar nuestra manera de observar.
6. Cuidar el lenguaje como herramienta de realidad
Interpretamos que el lenguaje genera realidad. No solo comunicamos con palabras: también actuamos. Un líder que repite “esto es imposible” o “acá siempre fue así” restringe sin querer el campo de acción de su equipo.
En cambio, quien elige conscientemente sus palabras puede abrir nuevas perspectivas. Conocer los actos lingüísticos —como declaraciones, juicios, promesas o pedidos— permite intervenir con precisión en la construcción del futuro.
7. Fomentar la autonomía desde la conciencia
Autonomía no es desentenderse. Es invitar a cada persona a pensar por sí misma y a hacerse cargo de sus decisiones.
La responsabilidad como la habilidad de responder, no desde la obligación, sino desde la libertad comprometida.
Los equipos crecen cuando piensan, no cuando repiten. Y la conciencia no se impone: se cultiva en la conversación, en el cuerpo, en la emoción y en la práctica cotidiana.
8. Empezar por reconocer que no sabemos por dónde empezar
Liderar con conciencia no significa tener todas las respuestas, sino hacerse las preguntas correctas. Implementar estas prácticas puede ser desafiante.
Por eso, reconocer la propia incertidumbre ya es un primer paso valiente. Contar con el acompañamiento de profesionales —como Coaches ontológicos, consultores, psicólogos organizacionales o facilitadores— puede marcar una gran diferencia.
Son miradas complementarias que ayudan a repensar vínculos, conversaciones y formas de liderar.
Liderar con preguntas no es una técnica blanda ni una moda pasajera.
Es una práctica profunda que transforma culturas laborales, no desde el control, sino desde el sentido. En tiempos dominados por lo automático, liderar con conciencia, con lenguaje, cuerpo y emoción integrados, puede ser el mayor acto de innovación.
-------------------------------
Otras noticias en Urgente24:
Marina Calabró no dejó dudas sobre Mariana Brey y su futuro en C5N: "Lo tengo chequeado"
La Casta de Milei: Aquí están / Hay que entender / Los ensobrados de Javier
No es un dato menor: Carlos Rosenkrantz votó contra Mauricio Macri en la causa Correo
Franco Colapinto recibió la mejor noticia desde la Fórmula 1 y festeja todo Alpine
En River no pueden creer lo de Marcelo Gallardo con Adam Bareiro