Los efectos de estar sentado se contrarrestan con un hábito
Un nuevo estudio demostró que con un simple hábito se pueden contrarrestar los efectos negativos de estar sentado todo el día debido al trabajo de oficina.

Un nuevo estudio demostró que con un simple hábito se pueden contrarrestar los efectos negativos de estar sentado todo el día debido al trabajo de oficina.
La cantidad mínima de movimiento que se necesita para proteger la salud metabólica es de tres minutos cada dos horas.
Pero la nueva investigación muestra que cada media hora las personas deben ponerse de pie y moverse durante tres minutos para disminuir el impacto a la salud.
Pasar el día sentado puede causar estragos, ya que contribuye a niveles altos de azúcar en sangre y colesterol alto. Incluso en personas que, en el resto de su vida, parecen muy saludables.
En efecto, se recomienda adquirir el hábito, cada 30 minutos, de:
Incluir un hábito de estos, no solo mejoró el control del azúcar en sangre entre los participantes que hacían trabajo de oficina en el estudio, sino que además no interrumpió notablemente su flujo laboral.
La población de la investigación involucró a 16 trabajadores administrativos de mediana edad con alto riesgo de diabetes tipo 2.
Para la mayoría, sentarse no es un momento de descanso sino una constante. Esta situación probablemente empeoró durante la pandemia. De hecho, los datos recogidos hasta el momento sugieren que, un año y medio de pandemia después, las personas son más inactivas, especialmente si tienen hijos y trabajo.
Sin embargo, como explica el nuevo estudio:
¿Cómo sucede esto? Al estar sentado, los músculos de las piernas, los más grandes del cuerpo, apenas se contraen. Por este motivo requieren solo un mínimo de combustible y absorben poca azúcar del torrente sanguíneo.
A su vez, no liberan sustancias bioquímicas que normalmente ayudarían a descomponer los ácidos grasos en la sangre. En efecto, al pasar el día entero de trabajo de oficina frente a un escritorio, el azúcar y el colesterol no hacen más que acumularse en la sangre.
Afortunadamente, hay una solución: incluir el hábito de descansar de estar sentado.
El nuevo estudio se publicó el mes pasado en The American Journal of Physiology: Endocrinology and Metabolism y fue dirigido por investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia.
Los investigadores se propusieron observar qué pasaría si dividían el tiempo de trabajo de oficina de los voluntarios durante tres semanas.
Comenzaron verificando la salud metabólica inicial de los 16 voluntarios. La mitad de ellos continuó con su vida normal para servir como población de control.
El resto, descargó una aplicación para el celular que los alertaba cada 30 minutos durante la jornada laboral a que se levantaran y estuvieran activos durante tres minutos.
Los participantes caminaron por los pasillos, subieron y bajaron escaleras, marcharon en el lugar, se ponían en cuclillas, saltaron y se movieron de distintas formas que les resultaron convenientes y tolerables, sin distraer a sus compañeros de trabajo de oficina.
El experimento continuó durante tres semanas, después de lo cual todos regresaron al laboratorio para otra ronda de pruebas metabólicas. Los investigadores encontraron que los resultados de los dos grupos divergían sutilmente.
El grupo de control mostró problemas continuos con la resistencia a la insulina, el control del azúcar en sangre y los niveles de colesterol. Pero los que se habían movido, mostraron niveles más bajos de azúcar en la sangre en ayunas por la mañana, lo que significa que sus cuerpos controlaron mejor el azúcar en la sangre durante la noche, un indicador potencialmente importante de la salud metabólica.
Aunque fueron leves, las mejoras podrían significar una gran diferencia a largo plazo.
El supervisor del estudio, el Dr. Erik Näslund, ofreció dos consejos a para que cualquier persona preocupada por el exceso de tiempo sentado pueda aprender un nuevo hábito: descargar una aplicación o configurar una alarma que cada media hora le recuerde levantarse.
Con fragmentos de un artículo publicado en The New York Times.