Según detalla The New York Times, el experto probó prácticas de atención plena para ayudar a las personas a dejar de fumar, reducir la ansiedad y disminuir la alimentación emocional.
También creó una aplicación llamada Eat Right Now que utiliza ejercicios de mindfulness para ayudar a las personas a cambiar sus hábitos alimenticios.
En un estudio con 104 mujeres con sobrepeso se encontró que el entrenamiento de atención plena redujo los antojos en un 40%.
Otra revisión realizada por científicos de la Universidad de Columbia encontró que el entrenamiento de alimentación intuitiva y consciente resultaba en beneficios para la salud metabólica y cardíaca, tales como mejores niveles de glucosa, colesterol y presión arterial.
La ciencia es cada vez más contundente e indica que una dieta restrictiva y la pérdida de peso rápida pueden conducir a ralentizar el metabolismo, alterar las hormonas que regulan el hambre y obstaculizar los esfuerzos para mantener el peso.
Un cuerpo de bajo peso responde de manera diferente a la comida y al ejercicio que un cuerpo que no ha hecho dieta, sugieren los estudios. Esto explica por qué muchas personas que hacen dieta crónica pueden estar comiendo muchas menos calorías que quienes no hacen dieta, aunque sin resultados.
Entrenar el cerebro
El doctor Brewer propone dos ejercicios simples del programa Eat Right Now para entrenar el cerebro:
1- Calentamiento
No es necesario hacer un seguimiento de todo lo que se come ni restringir la dieta. Simplemente basta con verificar el cuerpo antes de cada comida.
- En una escala de 0 a 10 (0: estómago vacío y 10: incómodamente lleno), ¿cuánta hambre tengo ahora?
- A continuación, observe la comida, las texturas y colores. Luego sienta el aroma.
- Finalmente, tome el tenedor y dé el primer bocado consciente. Mientras mastica, bajar el tenedor y prestar especial atención al sabor y la sensación de la comida en la boca.
- Después de varios bocados, verificar en el cuerpo si el hambre continúa.
2- Mapear los hábitos alimenticios
Los hábitos alimenticios tienen tres elementos: un desencadenante, un comportamiento y un resultado. Al mapear los hábitos, se le puede proporcionar al cerebro nueva información sobre cómo el hábito realmente funciona.
- Seleccionar un comportamiento alimenticio que le gustaría cambiar, como comer postres en exceso o pedir delivery cada noche.
- Pensar en lo que desencadena este comportamiento: ¿es una emoción, como la ira o el estrés, o es una recompensa? O podría ser una situación, como mirar televisión o ir al supermercado.
- Antes de comer, hacerse algunas preguntas: ¿qué obtengo de esto? ¿Cómo me hará sentir comer esta comida? ¿Lo disfruté la última vez que lo comí? ¿Terminé comiendo demasiado? ¿Me sentí culpable más tarde y me castigué por eso?
Pensar en lo que genera un alimento antes, durante y después de comer actualiza la información que tiene el cerebro sobre cuán gratificante es realmente y puede ayudar a romper el círculo vicioso con algunas comidas en particular.
Fuente: The New York Times