Además del aceite de oliva, las poblaciones de la cuenca mediterránea consumen pescado y muchos alimentos vegetales, junto al consumo moderado de carnes blancas, huevos, lácteos y alcohol.
Aceite de oliva
En este nuevo estudio se revisaron 45 investigaciones en las que se indagó la asociación entre la ingesta de aceite de oliva y el cáncer.
Según los resultados generales, aquellos individuos que consumían más aceite de oliva tenían hasta un 31% menos de riesgo de sufrir cáncer respecto a los que menos tomaban.
Se observó una protección significativa en los casos de:
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cáncer de mama (un 33% menos de riesgo)
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gastrointestinal (un 23% menos de riesgo)
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otorrinolaringológico (un 26% menos de riesgo)
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de tracto urinario (hasta un 54% menos de riesgo).
Los investigadores sugieren que este efecto protector del aceite de oliva se debería a su riqueza en ácidos grasos monoinsaturados, esculeno y compuestos fenólicos. Así mismo, destacan sus propiedades antioxidantes capaces de limitar el estrés oxidativo celular y el daño en el ADN.
Con todo, estudiado por separado de la dieta Mediterránea, este alimento no tuvo un efecto significativo sobre los riesgos de cáncer. Los autores consideran que el alto consumo de aceite de oliva sería un indicio de un patrón dietético saludable general.
*Fuente: El Español