En Mil Horas Streaming, un programa de conversaciones y reflexiones sobre longevidad, bienestar y plenitud conducido por la periodista, docente y escritora Gabriela Cerruti, la creadora de La Revolución de las Viejas exhorta: "Cambió la vida, cambió el mundo, y hay que aprender a vivir de nuevo. Se impone hablar sobre herramientas concretas para repensarnos en comunidad".
Añade: "Ocupémonos del tema, con la misma fuerza con la que nos hacemos los controles médicos, con la misma disciplina con la que tomamos el magnesio todas las mañanas o vamos a la clase de yoga".
Cerruti reflexiona: "Lo que me pasa últimamente te debe pasar a vos también, nos pasa a todas, que es que de repente te encontrás con amigas, o vos misma, y pensás cómo va a ser mi día dentro de 10 años".
Aclara que "no es un tema solamente de estar solo, de estar aburrido, sino cómo va a ser el día a día de la vida ahora que nos dicen que vamos a vivir 100 años".
Alguien con quien compartir
Y compara: "Antes pensabas que si llegabas a determinado momento de la vida y cuál era la fantasía: como vivías en comunidad, en el conventillo, los padres, los hijos, se mudaban todos cerca, o estabas con tu marido, con tu pareja, la soledad se resolvía porque había alguien con quien compartir, y venían los nietos algunas veces por semana, y con suerte los fines de semana, estaba el almuerzo familiar..."
Prosigue: "Bueno, ahora no tenés pareja, no sabés si tus hijos van a tener hijos, tus hijos fueron a vivir a otro país, o están laburando o están en la de ellos. Y entonces esa angustia que te empieza a surgir me parece que es reimportante hablar, y es que hay que empezar a pensar cómo solucionarlo efectivamente, tomar medidas ahora efectivamente".
Concluye que "no es culpa, no te pasa a vos, es una pandemia mundial, le pasa a muchísima gente y encima nos pasa a nosotras con otra carga, que es no quiero ser este plomo para mis hijos, no quiero que mis hijos, cuando sean grandes, estén diciendo tengo que sacarla a mamá a pasear, o al cine, o ir a visitarla porque sino está sola y está aburrida. Ese es el combo que nos preocupa hoy".
Una agenda llena puede esconder ansiedad, miedo al vacío o dificultad para adaptarse a una nueva etapa. Algunos jubilados se anotan en todo, aceptan demasiadas responsabilidades familiares o se convierten en apoyo permanente de hijos y nietos, aunque acaben agotados.
Rutina equilibrada
La felicidad en la jubilación no depende solo de moverse mucho, sino de tener una rutina equilibrada, con momentos de actividad, descanso, relación social y autonomía. También importa poder elegir lo que se hace. No es lo mismo cuidar a los nietos por voluntad propia que hacerlo por obligación diaria. No es lo mismo ir a una actividad por ilusión que ir para no estar solo en casa.
La clave está en encontrar un equilibrio. Mantienen horarios, salen, ven gente y hacen actividades, pero también reservan tiempo para descansar, leer, pasear, cocinar, cuidar la casa o simplemente no hacer nada.
Jubilarse implica aprender a decidir qué hacer con los días.
Los jubilados que se retiran de la vida activa necesitan reemplazar los estímulos cognitivos que recibe el cerebro cuando se trabaja y la cesta sensorial podría ser un buen sustituto.
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El secreto está en apropiarse del tiempo de cada uno. Amontonar tareas para no afrontar el silencio puede ser contraproducente.