El amor en la 3ra Edad es como "de película"

El amor en la 3ra Edad quedó reflejado en la película Elsa&Fred, rodada al comenzar el siglo, y tiene directa relación con el aumento de la expectativa de vida.

El amor en la 3ra Edad inspiró hasta una exitosa película como Elsa&Fred, estrenada en 2005 y con remake en 2014, que expone una nueva arista en la vida de relaciones que ha ido instalando en la sociedad el crecimiento de la expectativa de vida que caracteriza al milenio y los años de sobrevida conquistados.

La longevidad marca un tercer tiempo añadido a partir de la edad de retiro, a partir de los 60 años, compartido por adultos mayores que gozan de salud y bienestar, con el ciclo laboral concluido e hijos y nietos, en general, independizados.

Las historias alusivas que son reproducidas en las redes sociales son casi calcadas entre sí y casi como que refleja el clásico moderno del cine romántico encarnado por la actriz uruguaya China Zorrilla y el hace poco fallecido a los 91 años, Manuel Alexandre.

La trama del filme hispano argentino dirigido por Marcos Carnevale desarrolla que, a sus 82 años, Elsa es una mujer llena de vitalidad y con una imaginación desbordante. Alfredo, algo más joven que ella, ha sido siempre un hombre convencional, serio y responsable.

Desconcertado y angustiado por su reciente viudez, su hija lo anima a mudarse a un departamento más pequeño.

Entonces Elsa, que es su vecina, irrumpe en su vida como un torbellino, dispuesta a demostrarle que el tiempo que le queda es precioso y debe disfrutarlo como le plazca.

El amor después del amor

En la misma dirección, Marta (Puppy), entrevistada por Caro Topola, que acompaña procesos del alma a través de los Registros Akáshicos, el Movimiento Vital Expresivo y la manifestación activa, cuenta como se conocieron con Pablo cuando tenía 80 años:

Amor en la 3ra Edad entre Martha y Pablo, se conocieron tomando un café y a partir de entonces tejieron una relación de pareja a los 80.

en la tienda inglesa, me dice ´hola Marta´, y le respondo qué tal Pablo; me pregunta: ´¿hace mucho que estás, querés tomar un café esta noche´. Le respondo, sí puede ser, y me dice ´en lugar de ir a tomar un café, te invito a cenar; sí podés hoy, yo no tengo ningún apuro me dice, y agrega podemos salir hoy, porque tengo un compromiso el domingo´. Le dijo yo no tengo problema. Llegué a casa y ya me estaba llamando, me dice ´te paso a buscar´, le respondo no, no, voy con mi coche, e insiste ´no, yo te voy a buscar´. Y bueno, el domingo, que él tenía la cena, no fue, nos vimos jueves, viernes, sábado, domingo".

Continúa: "Estaba bien predispuesto. Me llamaba al celular tres veces por día todos los días, y sí, lo atendía. Las cosas hay que dejarlas correr también, en ese dejar correr, vas dándote cuenta también cómo es cada uno".

Estaba bastante confiada y relajada: "Tiene que ver con el otro estaba muy predispuesto", pone de relieve.

"Así fue como comenzó un día a quedarse; un dia no, otro día sí, hasta que pasaron tres años y empezó a traer las cosas. Cuando él venía y se quedaba me gustaba, mirábamos la televisión, hablábamos de un libro; en realidad una pareja no tiene 10 todos los días, 10 a 10; él vivió 80 años sin mí, yo otro tanto; indudablemente, como él dice, ´lo que pasa es que lo nuestro fue haciéndose como algo que se va tejiendo´, e iba dando resultado; a mí, lo que no me gusta no lo guardo bajo la mesa sino que lo pongo arriba, pero sé cuándo hacerlo".

Bailar en La Paloma

El de Pepita Bernat es otro de los casos en que encontró el amor a los 73 años, cuando conoció a Carlos, en La Paloma, adonde siguió yendo al bailar aun de casada.

"Estaba en el palco sentada con unas amigas y les dije que no se dieran la vuelta, que venía un señor mayor elegantísimo y guapísimo; me miró y me sacó a bailar".

Estuvieron 9 años juntos, viviendo separados pero viéndose todos los días. "Me enseñó lo que era el amor maduro", explica a sus 107 años recién cumplidos.

Resistencia de los hijos

A los 64 volvió a enamorarse… pero sus hijos le pidieron que lo dejara, es el encabezamiento del reel que compartió Héctor Orozco de su ciclo Reflexión que Sana.

Confiesa que sus hijos no se alegraron. Le dijeron "mamá ya no estás para esas cosas", y admite que les hizo caso durante tres meses.

"Mi esposo murió cuando yo tenía 57, llevábamos 35 años juntos, quedé vacía después de perderlo; durante años fui esposa, madre, abuela, pero dejé de verme como mujer, porque todos parecían haber decidido cuál debía ser mi vida a partir de entonces, cuidar de mis nietos, estar con mis hijos, recordar a mi esposo y estar tranquila".

Su nueva oportunidad comenzó tomando un café "empezamos hablando 10 minutos, después una hora, luego comenzamos a vernos, sentí miedo también, y no sólo como la mamá o la abuela de alguien.

Había pasado media vida cuidando de todos, y a los 64 años me sentía culpable simplemente por arreglarme para alguien.

-¿A los 64 años qué estabas buscando realmente?

-No buscaba a alguien que me salvara, sino a alguien con quien compartir mi vida sin tener que pedir disculpas por seguir viviéndola.

-¿Nunca pensaste que tus hijos quizá estaban intentando protegerte?

-Ellos me vieron destruida cuando murió su padre, tenían miedo de que alguien me lastimara, No era sólo rechazo, era miedo, y lo entendí, pero protegerme no significaba decidir por mí.

-¿Sentiste que enamorarte de otro hombre era traicionar a tu esposo?

-Muchas veces, pero entendí que querer nuevamente a alguien no borraba los 35 años que viví con el padre de mis hijos, el amor nuevo no tenía que ocupar su lugar, finalmente les dije a mis hijos: ´hicieron su vida y me siento orgullosa de Uds. ahora déjenme descubrir qué quiero hacer con la mía´.

Investigaciones longitudinales demuestran como mujeres mayores han encontrado que la calidad de las relaciones románticas está relacionada con su salud y bienestar y otros estudios sobre adultos mayores muestran algo importante: no se trata simplemente de tener a alguien, la calidad de la relación importa muchísimo.

El 40% de los adultos mayores de 65 años que vive en CABA sabe lo que es la soledad; es autosuficiente, 17% aún trabaja siendo jubilados y 56% se percibe con buena salud, estadísticas éstas que, aunque no se pueden interrelacionar, sí su magnitud da una idea del individualismo que campea en la sociedad.

Envejecer no significa dejar de sentir, ni todas las personas necesitan una nueva pareja para ser felices, pero cumplir 60/70/80 años tampoco convierte nuestros sentimientos en algo ridículo, como queda plasmado en la película Elsa & Fred.

La película Elsa& Fred estrenada en 2005.

Hoy una persona de 70 años tiene una capacidad funcional similar a la que tenía alguien de 60 hace apenas dos décadas, explica Bruno Vellas, geriatra, profesor de Medicina y fundador del IHU HealthAge de Toulouse, para quien este es el mayor logro de la investigación en longevidad y envejecimiento saludable.

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