La nueva publicación amplió aquel estudio para conocer el riesgo de mortalidad en los siguientes 12 meses.
Para obtener estos resultados, los científicos analizaron los registros de salud electrónicos de 13.638 personas que se habían hecho un PCR: 178 experimentaron síntomas graves, 246 leve o moderado y el resto dio negativo.
Todos los pacientes incluidos en el estudio se recuperaron de la enfermedad, pero quienes estuvieron muy enfermos tenían una probabilidad significativamente mayor de morir el próximo año.
Dado que estas muertes ocurrieron mucho después de la infección inicial, los investigadores creen que los familiares y médicos no vincularon la muerte con el virus. Además, el 80% ocurrió por una amplia variedad de razones que no suelen estar asociadas al COVID-19.
Esto sugiere que los pacientes habían experimentado un deterioro general de su salud que los dejó vulnerables.
Todavía se están estudiando los signos y síntomas del COVID prolongado, que incluyen fatiga y dificultad para respirar meses después de la infección.
Fuente: The Guardian