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Primero Lamine Yamal, ahora Nico Williams: España suma otra baja antes del Mundial

Nico Williams estará varias semanas de baja por una lesión en el isquio izquierdo. España respira, pero llega al Mundial 2026 entre algodones.

España vuelve a mirar al Mundial 2026 con el cuerpo en tensión. Primero fue la preocupación alrededor de Lamine Yamal, y ahora el foco se trasladó a Nico Williams, otro de los nombres llamados a marcar diferencias en el ataque de Luis de la Fuente.

El extremo del Athletic Club encendió las alarmas el último fin de semana tras lesionarse ante el Valencia, en una acción que dejó malas sensaciones dentro del vestuario y que obligó a realizar pruebas médicas para descartar un problema mayor. La preocupación no era menor: Nico arrastró durante meses molestias de pubalgia que ya habían condicionado su rendimiento, por lo que cualquier nuevo contratiempo físico aparece amplificado en la previa mundialista.

La buena noticia para España es que los estudios descartaron una lesión grave. La mala, que Nico deberá parar varias semanas y afrontar una recuperación precisa para llegar en condiciones al debut mundialista. En una selección que también sigue de cerca a otros futbolistas tocados, el caso del menor de los Williams confirma una sensación incómoda: el Mundial todavía no empezó, pero la lista de preocupaciones ya se mueve demasiado.

Nico y Lamine, dos regresos pensados con bisturí

El escenario ideal para España es que Nico Williams pueda volver a trabajar con el grupo antes del debut mundialista, aunque sin forzar más de la cuenta. Según informó MARCA, las pruebas descartaron una lesión grave en el tendón y el plazo estimado ronda las tres semanas de baja, lo que abre la puerta a que el extremo llegue incluso al primer partido ante Cabo Verde, el 15 de junio, aunque Luis de la Fuente podría retrasar su estreno si no lo ve al cien por ciento.

La lógica sería parecida a la que rodea a Lamine Yamal. El jugador del Barcelona ya volvió a trabajar de forma progresiva, pero su recuperación se maneja con mucha cautela: gimnasio, ejercicios individuales y una idea clara de no quemar etapas antes de tiempo. En el mejor escenario, España espera que pueda sumar minutos controlados durante la fase de grupos y llegar con más ritmo a los cruces, donde su desequilibrio puede ser decisivo.

Nico Williams y Lamine Yamal.

Nico Williams y Lamine Yamal, dos de los jugadores más desequilibrantes de España, obligan a Luis de la Fuente a diseñar un regreso progresivo rumbo al Mundial 2026.

El plan tiene sentido porque Nico y Lamine no son piezas menores dentro del equipo. Son, probablemente, los dos futbolistas más punzantes de la selección, los que pueden romper partidos desde el uno contra uno y obligar a las defensas rivales a retroceder. España puede tener juego, posesión y estructura, pero necesita piernas frescas en los metros finales. Y ahí los dos extremos son diferenciales.

Por eso el cuerpo técnico camina sobre una línea fina. Arriesgarlos demasiado pronto podría provocar una recaída; esperar demasiado podría dejar a España sin sus principales agitadores en el arranque del Mundial. El calendario, al menos, ofrece algo de margen: después de Cabo Verde, la selección enfrentará a Arabia Saudita el 21 de junio y cerrará la fase de grupos ante Uruguay el 26, un recorrido que permitiría administrar cargas antes de una hipotética fase eliminatoria.

Mikel Merino, el comodín que De la Fuente no quiere perder

La lista de tocados no termina en las bandas. Mikel Merino también llega condicionado al Mundial 2026, aunque su caso aparece rodeado de un optimismo distinto. El mediocampista del Arsenal arrastraba una fractura por estrés en el pie derecho que llegó a poner en duda su presencia en la Copa del Mundo, pero su recuperación avanzó más rápido de lo esperado y en España ya trabajan con la idea de tenerlo disponible.

Para De la Fuente, Merino no es un nombre más. Es uno de esos futbolistas que ordenan al equipo sin necesidad de ocupar siempre el centro de la escena: puede jugar como interior, sostener duelos físicos, llegar al área, corregir al costado y darle a España una variante que no abunda en la plantilla. En un torneo corto, donde cada partido puede exigir un plan distinto, esa polivalencia vale casi tanto como una estrella.

El propio Mikel Arteta había alimentado el optimismo desde el Arsenal al destacar la capacidad del jugador para acortar plazos. Merino dejó atrás la bota de protección, empezó a trabajar sin dolor y, según el entorno del futbolista, la idea era que pudiera volver a sumar ritmo antes del cierre de la temporada. No necesariamente para llegar al Mundial como si nada hubiera pasado, sino para evitar entrar al torneo sin rodaje competitivo.

Ahí está la clave para el DT. Con Yamal y Williams entre algodones, España necesita que sus piezas de equilibrio lleguen enteras. Merino no tiene el desequilibrio de los extremos, pero sí ofrece algo igual de necesario: piernas, lectura, llegada y una fiabilidad que el seleccionador valora mucho desde que tomó el mando. Incluso si no empieza el torneo al cien por ciento, su presencia puede ser fundamental en los partidos más cerrados o en una fase eliminatoria donde España necesite más cuerpo en el mediocampo.

Por eso el cuerpo técnico no mira solo quién llega, sino cómo llega. Mientras los dos jóvenes extremos son los dos jugadores más desequilibrantes. Merino, en cambio, es uno de los más útiles para sostener la estructura. Y en una España que quiere competir por el título, perder desequilibrio sería un problema; perder equilibrio, también.

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