Nico Williams y Lamine Yamal.
Nico Williams y Lamine Yamal, dos de los jugadores más desequilibrantes de España, obligan a Luis de la Fuente a diseñar un regreso progresivo rumbo al Mundial 2026.
FOTO: JOHN MACDOUGALL / AFP
El plan tiene sentido porque Nico y Lamine no son piezas menores dentro del equipo. Son, probablemente, los dos futbolistas más punzantes de la selección, los que pueden romper partidos desde el uno contra uno y obligar a las defensas rivales a retroceder. España puede tener juego, posesión y estructura, pero necesita piernas frescas en los metros finales. Y ahí los dos extremos son diferenciales.
Por eso el cuerpo técnico camina sobre una línea fina. Arriesgarlos demasiado pronto podría provocar una recaída; esperar demasiado podría dejar a España sin sus principales agitadores en el arranque del Mundial. El calendario, al menos, ofrece algo de margen: después de Cabo Verde, la selección enfrentará a Arabia Saudita el 21 de junio y cerrará la fase de grupos ante Uruguay el 26, un recorrido que permitiría administrar cargas antes de una hipotética fase eliminatoria.
Mikel Merino, el comodín que De la Fuente no quiere perder
La lista de tocados no termina en las bandas. Mikel Merino también llega condicionado al Mundial 2026, aunque su caso aparece rodeado de un optimismo distinto. El mediocampista del Arsenal arrastraba una fractura por estrés en el pie derecho que llegó a poner en duda su presencia en la Copa del Mundo, pero su recuperación avanzó más rápido de lo esperado y en España ya trabajan con la idea de tenerlo disponible.
Para De la Fuente, Merino no es un nombre más. Es uno de esos futbolistas que ordenan al equipo sin necesidad de ocupar siempre el centro de la escena: puede jugar como interior, sostener duelos físicos, llegar al área, corregir al costado y darle a España una variante que no abunda en la plantilla. En un torneo corto, donde cada partido puede exigir un plan distinto, esa polivalencia vale casi tanto como una estrella.
El propio Mikel Arteta había alimentado el optimismo desde el Arsenal al destacar la capacidad del jugador para acortar plazos. Merino dejó atrás la bota de protección, empezó a trabajar sin dolor y, según el entorno del futbolista, la idea era que pudiera volver a sumar ritmo antes del cierre de la temporada. No necesariamente para llegar al Mundial como si nada hubiera pasado, sino para evitar entrar al torneo sin rodaje competitivo.
Ahí está la clave para el DT. Con Yamal y Williams entre algodones, España necesita que sus piezas de equilibrio lleguen enteras. Merino no tiene el desequilibrio de los extremos, pero sí ofrece algo igual de necesario: piernas, lectura, llegada y una fiabilidad que el seleccionador valora mucho desde que tomó el mando. Incluso si no empieza el torneo al cien por ciento, su presencia puede ser fundamental en los partidos más cerrados o en una fase eliminatoria donde España necesite más cuerpo en el mediocampo.
Por eso el cuerpo técnico no mira solo quién llega, sino cómo llega. Mientras los dos jóvenes extremos son los dos jugadores más desequilibrantes. Merino, en cambio, es uno de los más útiles para sostener la estructura. Y en una España que quiere competir por el título, perder desequilibrio sería un problema; perder equilibrio, también.
--------------
+ de Golazo24
River 2-2 San Lorenzo: en un partido de película, River lo ganó por penales
Estudiantes 0-1 Racing: Con un gol agónico de Santiago Sosa, La Academia pasó a cuartos
Rosario Central 3 vs Independiente 1: El Canalla lo liquidó sobre el final
River apretó el acelerador y cerró al refuerzo que todos estaban esperando