Karim Adeyemi quedó a un paso del FC Barcelona en una operación que puede sacudir el mercado. El alemán no renovará con el Borussia Dortmund y pidió que negocien su salida rumbo al Camp Nou.
FOTO: INA FASSBENDER / AFP
Adeyemi no es una pieza menor para perder. El volante alemán llegó al Dortmund como una apuesta de futuro, se ganó un lugar en un equipo que volvió a jugar una final de Champions League en 2024 ante el Real Madrid y representa ese perfil que tanto seduce en el mercado europeo: velocidad, uno contra uno, juventud y proyección internacional con Alemania. No es un descarte ni una oportunidad cualquiera, sino uno de esos futbolistas que el Dortmund suele transformar en una venta fuerte.
El problema es que la renovación se rompió. Según dato el medio de Barcelona, Adeyemi comunicó en febrero que no tenía intención de ampliar su contrato, pese a que el Borussia le había ofrecido una mejora salarial progresiva dentro de un vínculo largo. El club alemán terminó retirando esa propuesta durante la primavera y lo empezó a considerar transferible a la espera de una oferta adecuada. En otras palabras: no lo empuja por rendimiento, lo empuja el calendario.
Ahí el Barça encontró una ventana. Incluso no se descarta que algún futbolista entre en la operación para abaratar el traspaso, una vía que podría ayudar al club blaugrana a sostener el fichaje sin romper del todo su planificación salarial. Para el Dortmund, la cuenta es simple. Pensar en vender hoy a una de sus mejores piezas duele, pero esperar puede salir bastante más caro.
Cancelo, Bardghji y Raphinha: el Barça también necesita ordenar salidas
El movimiento por Karim Adeyemi no se entiende solo como una compra aislada. Barcelona está intentando rediseñar el ataque después de la salida de Robert Lewandowski al Chicago Fire, que fue anunciada oficialmente por el club de la MLS a fines de junio. Ese vacío obliga a mirar el mercado con otra ambición: ya no alcanza con sumar un extremo, también hay que resolver quién ocupa el lugar grande de la delantera y cómo se acomodan las piezas que ya están dentro del plantel.
En paralelo, el club también acelera por Joao Cancelo. Según Cadena SER, el Barça alcanzó un acuerdo verbal con Al Hilal para la cesión o traspaso del lateral portugués, otro movimiento que Flick considera clave para cerrar una estructura más competitiva. Cancelo ya conoce el club, puede jugar por fuera o por dentro y aparece como una operación más lógica dentro del armado inmediato, aunque todavía queden flecos por resolver.
El problema es que cada llegada empuja una salida. Adeyemi entra perfecto en esa lectura porque es joven, veloz, puede jugar en ambas bandas y le mete presión directa a los extremos actuales. AS señaló que su llegada podría afectar el futuro de Roony Bardghji, el sueco que llegó como apuesta joven y que podría salir para ganar minutos, al menos a préstamo. No sería una venta traumática, sino una forma de no frenar su desarrollo en un plantel que empieza a llenarse de nombres de peso.
Raphinha aparece en una carpeta distinta. No necesariamente como salida inmediata, pero sí como un nombre que el Barça puede mirar a futuro si necesita equilibrar cuentas o si aparece una oferta fuerte desde Arabia u otro destino con músculo financiero. La llegada de Adeyemi no lo echa del club, pero sí cambia el mapa: el brasileño ya no tendría el mismo margen en una delantera donde también están Lamine Yamal, Anthony Gordon, el propio Adeyemi y el objetivo todavía abierto de Julián Álvarez.
También hay nombres defensivos que pueden entrar en la ecuación si el mercado exige caja, con Andreas Christensen como una de esas piezas que el club podría evaluar más adelante en caso de necesitar una venta importante. Por ahora, la prioridad parece clara: cerrar a Adeyemi, avanzar con Cancelo y mantener viva la operación Julián. Pero para que ese plan sea posible bajo la regla 1:1, Barcelona sabe que no alcanza con fichar bien: también tiene que elegir qué piezas suelta y en qué momento.
Julián Álvarez, el objetivo que el Barça guarda para después del Mundial
Sin embargo, el fichaje de Adeyemi no borra a Julián Álvarez del mapa del Barcelona. En todo caso, confirma que el club blaugrana quiere reconstruir su ataque a lo grande y que el alemán llega como una pieza de banda, no como el delantero centro que Joan Laporta y Hansi Flick siguen esperando para completar una delantera de primer nivel. Ahí, el nombre del argentino continúa arriba de la lista.
La situación del Atlético Madrid también cambió en los últimos días. Según contó Matteo Moretto en Radio MARCA, el Grupo Apollo empezó por primera vez a valorar una posible salida de Julián y a asumir que tendrá que escuchar ofertas. La postura interna, de todos modos, mantiene un matiz claro: si el delantero se va, en Madrid prefieren que sea al extranjero antes que reforzar al Barça, aunque el deseo del jugador complica ese plan porque su primera opción sigue siendo el Camp Nou.
Ese giro va en la misma línea de lo que ya había dejado Diego Simeone. El Cholo elogió a Julián, lo definió como “el mejor jugador” del Atlético y evitó repetir el “no se vende” que venía bajando la dirigencia. Cuando le preguntaron por su futuro, el técnico corrió el foco hacia la Selección Argentina y dejó una frase mucho menos tajante: “Después, el resto de las cosas se resolverán, como siempre en la vida”.
Por eso, el calendario juega a favor del Barça. La próxima ofensiva por Julián Álvarez se espera para después del Mundial de Argentina, cuando el delantero ya haya terminado su participación con la Selección y el Atlético tenga que decidir si sostiene una postura dura o si acepta sentarse a negociar. La llegada de Adeyemi acelera el mercado culé, Cancelo aparece como el siguiente paso y Julián queda como la gran apuesta final: el fichaje que, si el Atlético baja los brazos, puede terminar de cambiar el verano.
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