Boca 1-0 AAAJ: el Bicho jugó mejor, pero el Xeneize madrugó y luego fue una roca
Boca superó a Argentinos Juniors que dominó todo el 2T y tuvo las más claras, pero que no pudo revertir un gol de Ayrton Costa al minuto 5 de partido.

Boca superó a Argentinos Juniors que dominó todo el 2T y tuvo las más claras, pero que no pudo revertir un gol de Ayrton Costa al minuto 5 de partido.
Se enfrentaron dos candidatos al título, pero la llave exigía que solo uno siguiera en carrera. Si los resultados se valieran por volumen de juego y dominio con la pelota, entonces el Bicho debería haber accedido a semifinales. Se quedó con el 71% de la posesión, frente al corto 28% de su rival.
Pero el fútbol se maneja con otros parámetros y también existen otras formas de superar al contrincante. Y la que eligió Boca esta tarde, más allá de haber sufrido y quedar con algunos puntos en el debe, también vale.
No solo vale, sino que también refleja el espíritu de un equipo que avanza con el viento de cola que le genera la confianza propia. Boca se siente fuerte, con autoridad. Envalentonado por el marco que le da la Bombonera, un escenario que se ganó por haber finalizado primero en la fase regular, golpea la mesa cuando se siente vulnerable. Y eso es todo un síntoma: los equipos que llegan lejos son los que saben sacar agua de las piedras; los que saben sufrir los guantazos y meter un cross a la mandíbula apenas puedan.
Apoyado, claro, en la jerarquía de los Leandro Paredes, Miguel Merentiel, Milton Delgado o Exequiel Zeballos.
Al minuto 5, Costa marcó tras capturar un rebote proveniente de un córner. Un tanto más de pelota parada del Xeneize, que lleva 13 goles convertidos por esa vía en lo que va del Clausura, y 8 son desde un tiro de esquina.
El plan del equipo de Úbeda estuvo siempre en defender. A sabiendas de que el Bicho manejaría más (y mejor) la pelota, le cedió la posesión y le cerró los espacios.
Lo hizo bien durante el primer tiempo. El Bicho tenía la pelota pero Boca dominaba. Se defendía dónde y cómo quería, atento y comprometido para relevar las marcas y cubrir espacios. Mientras tanto, de contragolpe generaba algunas chances de gol.
El segundo tiempo fue distinto. Argentinos Juniors creció, canalizó mejor la posesión y la tradujo en chances claras. No convirtió. Le faltó contundencia. Pero sometió al local, que se defendía cada vez más cerca de Marchesín y que tuvo al arquero como figura.
El Bicho estuvo cerca, pero Boca aguantó hasta el final. Podría haber sido distinto el cierre, pero el Xeneize se impuso y cosechó su cuarto partido al hilo sin recibir goles.