Sobre esa presencia construida dentro del club, la compañía también encontró una forma de proyectar los colores rossoneros hacia la música mediante la camiseta de edición limitada creada junto a A$AP Rocky, quien reinterpretó la tercera equipación de esta temporada con elementos de su álbum Don’t Be Dumb. Anunciada en septiembre, la colaboración llevó ese cruce a una presentación en Milán y a las tiendas de la entidad, con opciones de personalización que acercaron la propuesta al público del artista y ampliaron el recorrido de una prenda capaz de conectar la pertenencia futbolera con el interés por la moda. Ese es parte del atractivo comercial que rodea al conjunto italiano, cuya identidad ofrece posibilidades de llegar a consumidores que quizá nunca ocupen una tribuna de San Siro.
La búsqueda de ese alcance encaja con el impulso que atraviesa Adidas bajo la conducción de Bjørn Gulden, quien dirigió Puma antes de asumir al frente de su competidora en enero de 2023 y conoce, por tanto, el negocio desde ambos lados de la disputa. Con un crecimiento del 14% en sus ingresos a tipos de cambio constantes durante el primer semestre de 2026, según sus resultados oficiales, la compañía llega a estas conversaciones en una etapa de expansión que un eventual acuerdo con el Milan podría reforzar. El movimiento permitiría combinar la recuperación de una alianza histórica con nuevas oportunidades comerciales, aprovechando tanto el reconocimiento de las camisetas del pasado como la capacidad del club para acercarse a públicos diferentes.
Esa ambición ya tuvo una expresión concreta con el Liverpool, que pasó de Nike a Adidas en agosto de 2025, y podría encontrar ahora otro capítulo a costa de Puma si prospera la negociación italiana. La disputa se extiende así de un contrato a otro, con cada incorporación ampliando los espacios donde una firma exhibe su logo y comercializa sus productos, aunque el prestigio de los equipos también pesa al evaluar el alcance de esas conquistas. Para entender cómo queda repartido ese territorio, el siguiente paso es mirar cuántos clubes viste cada compañía y qué porcentaje representa dentro de las competiciones analizadas.
Adidas quiere más en un fútbol repartido entre tres gigantes
La búsqueda del Milan forma parte de una disputa que recorre ligas y selecciones de distintos continentes, donde Adidas, Nike y Puma compiten por asociar sus logos a los equipos con mayor capacidad de convocatoria. Aunque no existe en las fuentes consultadas un recuento actualizado de todos los clubes del mundo que permita asignarles una cuota global, los principales torneos ofrecen una medida de su presencia y muestran por qué las tres tiras buscan seguir ampliando su catálogo, incluso cuando ya encabezan algunos de los escaparates más importantes.
El Mundial de 2026 permite observar esa competencia fuera del circuito europeo, porque reunió a 48 selecciones y dejó un reparto favorable a la compañía alemana, que vistió a 14 participantes, el 29,2% del total, frente a los 12 de Nike, el 25%, y los 11 de Puma, el 22,9%. Entre las tres concentraron el 77,1% de los equipos, aunque otras firmas conservaron representación, como Marathon con Ecuador y Reebok con Panamá. La ventaja de Adidas fue, por tanto, concreta dentro de ese torneo, pero suficientemente ajustada como para que la incorporación o pérdida de unas pocas federaciones alterara el equilibrio.
Ese liderazgo encuentra continuidad en la Champions League 2026/27, donde el mismo medio contabiliza 12 clubes con Adidas entre los 36 participantes, un 33,3%, mientras sus dos competidoras reúnen siete cada una, equivalentes al 19,4% por marca. La combinación de ambos escenarios muestra una presencia fuerte tanto entre selecciones como entre instituciones, aunque esos porcentajes describen contratos dentro de cada competición y no ventas mundiales de camisetas. Desde esa posición, recuperar al conjunto rossonero permitiría sumar otro nombre de alcance internacional y reforzar una cartera que ya incluye a Real Madrid, Bayern Múnich y Arsenal, sin que el liderazgo actual parezca reducir su interés por conquistar nuevos espacios.
Sin embargo, la ofensiva también encuentra una respuesta en otros contratos que multiplican la exposición de las marcas, como el del balón oficial de las competiciones masculinas de clubes de la UEFA, para el que Nike abrió negociaciones exclusivas con UC3 (sociedad conjunta de la UEFA y European Football Clubs) de cara al período 2027–2031. Según Reuters, Adidas confirmó que no renovará ese vínculo, de modo que puede ampliar su presencia en las camisetas y, al mismo tiempo, ceder un producto que aparece en cada partido del torneo. El posible regreso al Milan se inscribe así en una carrera con avances y pérdidas simultáneos, donde sostener la ventaja exige seguir incorporando socios mientras los rivales buscan otras vías para recuperar visibilidad.
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