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Juan Román Riquelme maneja todo Boca. El episodio del micro fue más que elocuente. (Gentileza: Olé).
En ese sentido, es que Riquelme se "esconde" detrás de Battaglia. El cargo de director técnico, y más que nada en nuestro país, es una completa trituradora. Los proyectos no se respetan, la hinchada se impacienta y los dirigentes cortan cabezas.
Y tal vez por eso, Riquelme, no quiere meterse en el barro para arriesgar sus diploma de ídolo xeneize.
Juan Román Riquelme resolvió la continuidad de Sebastián Battaglia para seguir dirigiendo a Boca Juniors, desde su palco.
Y cumplió su cometido. Román Riquelme no acepta convivir con un entrenador de personalidad fuerte: pasó con Miguel Russo, y ahora, con Seba Battaglia.
Por eso será que no hubo contactos con Eduardo Domínguez, o con Ricardo Gareca, quienes tienen otro temple y una distinta impronta. El primero ya lo demostró en Huracán y Colón de Santa Fe. El segundo, mostró credenciales en Vélez y la selección peruana.
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El ego de Juan Román Riquelme priva a Boca Juniors de tener un DT con temperamento. (Foto: NA).