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Boca: Juan Román Riquelme renovó su poder por un año más

El vicepresidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, aseguró la continuidad de Sebastián Battaglia por al menos un año más. Otra gambeta para no dirigir.

Cercano a la medianoche del martes (21/12), la reunión entre Sebastián Battaglia y Juan Román Riquelme puso fin a los rumores y se ratificó al actual entrenador de Boca Juniors por un año más. Pero lo cierto es, que Riquelme se ratificó a sí mismo.

Sebastián Battaglia tomó "un fierro caliente", como se suele decir. No es fácil hoy en día manejarse dentro del Mundo Boca. Más allá de la exigencia y la necesidad permanente que se genera el propio xeneize.

El joven entrenador y exjugador de Boca, se hizo cargo tras la desprolija salida de Miguel Ángel Russo y debió levantar a un equipo que venía de capa caída. La promoción de juveniles, más un puñado de buenos partidos, le dieron crédito a Sebastián Battaglia para ganarse el cargo -al menos- en esa transición post-Russo.

Sin embargo, Battaglia nunca fue la primera opción para el Consejo de Fútbol de Riquelme.

La continuidad de Sebastián Battaglia significa un alivio para Juan Román Riquelme. El mismo confirmó la continuidad de su amigo 'Sebas' para poder manejar el vestuario, el micro, el equipo, etc.

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Juan Román Riquelme maneja todo Boca. El episodio del micro fue más que elocuente. (Gentileza: Olé).

En ese sentido, es que Riquelme se "esconde" detrás de Battaglia. El cargo de director técnico, y más que nada en nuestro país, es una completa trituradora. Los proyectos no se respetan, la hinchada se impacienta y los dirigentes cortan cabezas.

Y tal vez por eso, Riquelme, no quiere meterse en el barro para arriesgar sus diploma de ídolo xeneize.

Juan Román Riquelme resolvió la continuidad de Sebastián Battaglia para seguir dirigiendo a Boca Juniors, desde su palco.

Y cumplió su cometido. Román Riquelme no acepta convivir con un entrenador de personalidad fuerte: pasó con Miguel Russo, y ahora, con Seba Battaglia.

Por eso será que no hubo contactos con Eduardo Domínguez, o con Ricardo Gareca, quienes tienen otro temple y una distinta impronta. El primero ya lo demostró en Huracán y Colón de Santa Fe. El segundo, mostró credenciales en Vélez y la selección peruana.

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El ego de Juan Román Riquelme priva a Boca Juniors de tener un DT con temperamento. (Foto: NA).

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